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Carlos Rigby
Sinfonía para los peces en
Sim-Saima-Si Mayor
-
- Por largo rato me
quedé echado
- sobre el regazo de
mi abuela
- pensando en los
largos sueños de mi juventud.
-
- En un tono de
superstición y sukia
- me decía aquella kúka
amada
- “Hijo es peligroso
viajar por mar
- el primer día de
luna llena
- especialmente en un
bote
- de
barrigahinchada-y-delicado- de embarazo-de quíntuples.
- Peor suerte es todavía
hijo
- viajar en compañía
-
de
un reverendo Padre
-
o
-
una
reverenda Madre
-
séalo
por aire
-
séalo
por mar.
- Ora hijo,
- tienes que orar,
- que oraciones te
lleven
- que oraciones te
traigan.
- Es más
hijo mío:
- Horribles peces
acechan
- a las sombras de las
aguas:
-
El
tiburón sanguinario
- con esa aleta de la
muerte
-
como
periscopio de submarino
- espiando, espiando y
espiando.
-
El mero y la barracuda
- rondando nuestros
sueños
- con ese aire pesado
-
de
agente de seguridad ...
-
El pez sierra
- con cada diente más
filoso
-
que una hoja de afeitar ...
-
El pez-espada
-
–verdugo
de ballenas-
- con ese bisturí
asesino
-
resplandeciendo como cuchillo de zapatero
-
que
ataca y repele
-
con
ímpetu de D’Artagnan ...
- Es la gloria del
pez-estrella
- y el caballito de
mar
-
la que es salpicada
-
por nuestra gran gloria
-
hijo
- proyectándose hacia
la otra
-
cara azul de la luna.
- El mar es capaz
- de volverse hostil
- hasta contra su
propio Creador.
-
Pero al final de la carrera, hijo,
- él también como
nosotros,
-
aparecerá sin camisa
-
frente a las playas
-
de la eternidad
- sonriente como un
payaso
-
después de los aplausos”.
-
- El único lugar
- donde yo he vertido
-
lágrimas sinceras
-
sin saber exactamente por qué
- ha sido contra el
regazo huesoso
- de mi adorada abuela
paterna
- y hoy en la víspera
de mi partida
-
de mi primer plenilunio
-
hacia el reino salado de los peces
- lo he vuelto a hacer
...
- ¡Lo he vuelto a
hacer
- y con los ojos de
nuevo en flor!
-
- Yo sabía entonces
que
-
con
mi equipaje de sueños
- de fabricación
casera
- tirado sobre el
hombro izquierdo
- y el otro de
fabricación X
- tirado sobre el
hombro derecho
-
habría que proseguirme el camino
-
hacia el punto cero
-
entre las infamiliaridades gratas
-
donde vocación y avocación
-
me esperan
-
pacientemente impacientes
-
para hacer uno en mí
-
por mí
-
y a pesar de mí
-
sólo para mí.
-
- La hora apremia y
las aguas suben ...
- Beso a mi abuela.
- Le digo adiós.
- Recojo mis cosas y
me voy ...
- Nos alejamos del
viejo muelle
- entre adioses de
manos y pañuelos
- dejando atrás
algunas lágrimas secas
- pero también
algunas como las de mi abuela
- parada en la baranda
de nuestra casa
- mirando hacia el mar
- con una taza de café
negro en la mano
- y un par de
oraciones
- balanceándose sobre
los labios.
-
- El crepúsculo tendía
sus últimas gotas sobre el timón del bote.
-
- Algunas aves
pesqueras se hacían para la costa
- esquivando los
primeros aleteos de la noche
- descendiendo sobre
lo profundo.
-
- Son tantos ojos
-
hinchados de lágrimas recientes
- que miran aquí
afuera
- sobre este mar color
de tristeza
-
que no me dejan olvidar aquella muchacha
-
que voy dejando atrás en este pueblo tan
pegado al agua
-
- ... Otra vez
-
el alejarme de mi hogar
- me deja este sabor a
mar en el corazón.
-
- El mar es domable sólo
en el pensamiento.
- Desde un principio
sus aguas han venido pisoteando las cosas sagradas.
- Algo divino ha de
suceder algún día de estos.
- Aún persiste sobre
sus olas
-
aquella soledad de peces
-
para la hora de los muertos-por-agua
- y yo aquí afuera
sobre este campo de juego de peces
- alejado tantas
millas del pecado de las ciudades
-
siempre he de reconocerme
-
menos noble
-
que este cuerpo de agua
- aunque me siento hoy
tan cerca de Dios en la licuefacción de mis sentimientos.
-
- Hoy probablemente me
aguarda
- a las sombras de los
peces
- el glu-glú del
ahogado
-
acompañado de las últimas burbujas
-
que
lanzan las cosas conquistadas por el agua.
-
-
Así
fue que nos hicimos al mar
-
en un tiempo cuando éste
-
apenas se movía
-
a un lento ritmo oriental
-
y el rompimiento de sus olas
-
dejaba sendos callejones de champaña
-
desparramados como flores blancas
-
sobre un desierto oscuro
- en adoración sólo
al Mamón de la superficie
- ... y llegamos hasta
la madrugada
- del primer día
- de mi primer
plenilunio cabalgando las olas
-
con
música de radios
-
abrazos
de enamorados
-
carcajadas
metálicas
-
y
canciones animadas de palo-de-mayo
-
con guitarras a proa guitarras a babor.
-
- (Estaban frescas
todavía sobre algunos ojos
- las contorciones
sensuales de aquella negra
- hermosa que meneaba
la cadera y las regiones
- del ombligo como las
ondas del mar.
- La que jamás falló
a un solo palo-de-mayo
-
en
sus 15 años de simsáimasimaló.
-
- Cuando se le reventó
el apéndice
- al hospital fuimos a
dejarle flores
- jugo de naranja
enlatado
- y una pequeña
“Get Well Card”
-
con
leyenda en inglés (por supuesto).
-
- Toda la mañana del
segundo día de mi primer plenilunio sobre lo profundo
- era mía para
ensayar
- mi eternidad contra
la del mar.
- En estos momentos yo
quise
- que mis hora enteras
fuesen
- un solo grito
universal
-
de
rosas acuáticas y lenguajes de caracoles
- y se lanzasen contra
todas las posibles playas
- de este globo
carcomido
- y que al retirarse
las aguas de nuevo hacia sus cauces
- se quedase alguien
como yo contemplando mis descarnados restos
- y se dijese en un
gesto como de periódico:
-
Este amó demasiado.
-
Sufrió de mujeres.
-
Murió de presente porque no pudo olvidar
el pasado.
-
El
futuro no le debe nada:
-
pues en vez de la vida
-
escogió a la humanidad.
-
Fue
negro pero sobre todo
-
vivió
una poesía más interesante que su propia piel.
-
- Adentrándonos en la
noche. Nos adentramos en el
miedo
-
sobre unas olas frenéticas a go-go
- con la pequeña brújula
histérica hacia el horizonte
- que sube y baja más
rápido
-
que los propios latidos
-
del corazón del timonero.
-
- Furia y salvajismo
en éxtasis de olas y espumas
-
destruyéndose y volviéndose a incorporar
de entre sus propios escombros.
- Pero, ¿cuál es la
verdad?
-
¿Qué las olas se arremeten contra el bote
-
o
-
que el bote se arremete contra las olas?
- La realidad es que
ambos se encaminan hacia/o des algo
- encontrándose
mutuamente en sus respectivas ir-llegando.
-
- Pero todo
-
todito fue suficiente
- para que cualquiera
se sintiese
- desterrado
arbitrariamente
- bajo las últimas
cenizas agonizantes de la luna redonda y opaca
- o
- imaginarse
descarnado entre los peces
-
como un animal muerto
- con los repartidos
huesos hechos un souvenir
-
para aquellos monstruos submarinos
-
que el productor de cine no ha descubierto
todavía.
-
- Las travesuras y
osadía de los elementos tienen que seguir.
- Toda esta ondulación
y movimiento tienen que seguir.
- Yo conozco a
marineros de sangre fría con fichas en todos los mares
-
que me han contado espeluznantes historias
de película
-
de
aventuras que han tenido en las esquinas más calientes
-
de
estas patadas-de-mula
-
y
de cómo han orado a Dios
-
solicitándole una cita
-
en
cualquier punto de reunión sobre un mar
-
neutral
para firmar un pacto de tregua
-
o
de paz.
-
- Yo he visto a
hombres llorar como niños extraviados de mamá.
- Yo he visto a
hombres envidiar el vuelo de aviones y cohetes.
- Yo he visto a
hombres orar como santos en la hora del peligro.
- Pero toda esta
rivalidad de átomos y tiempo
-
tiene que seguir aquí próxima
-
a la Estupidez y Falsedad
-
de estas máquinas con memoria puestas
entre nosotros.
- Para este bote es sólo
cuestión de olas
-
de
espumas
- para la continuidad
de sus días-agua y rumores de caracoles.
- En cambio
-
besos e hipocresía
-
tienen que seguir
- aquí junto a los
que en realidad somos un poquito
- más bajos que los
ángeles
-
sólo para comprobar
-
que en realidad somos
-
el único semen puro
-
que inmortalizará
-
la verdadera Era del Hombre.
- ... Somos la raza de
POETAS
-
conocidos únicamente entre los otros
-
por nuestros pequeños nombres de hombres
- Pero nosotros
hermanos
-
que lo poblamos todo de poesía
-
ciudades con nombres de poesía
-
inventos con nombres de poesía
-
deportes
con nombres de poesía
-
sucesos con nombres de poesía
-
suicidios
con nombres de poesía
-
asesinatos con nombres de poesía
-
guerras
con nombres de poesía
-
pecados con nombres de poesía
-
poemas con nomobres de poesía
-
también hemos de morir
-
aunque cantemos
-
en nuestras cadenas
-
como el mar.
-
- En el último de los
tres días de mi primer plenilunio
-
sobre este pedazo de tiempo relegado a lo líquido
- fue cuando se volvió
a escuchar el motor del bote
- acompañado de la música
de un radio a todo dar.
-
- Una prostituta me
sonrió desde la puerta de su camarilla.
- El capitán encendió
un cigarrillo.
-
El humo iba delante de él.
- La precisión de la
brújula apuntó sin hesitar contra las primeras gotas del alba.
- Al rato
-
un hombre con sotana hizo las estaciones de
la cruz.
- Un escuadrón de pelícanos
en formación de bombarderos
-
dio el golpe de gracia a nuestro temor.
- La tregua del mar se
había consumado ...
- El rumor de los
caracoles se oía claro entonces.
- Y todo mundo creíamos
escuchar la triste biografía del mar.
-
- Mi sueño de
marinero proyectó nuevas dimensiones sobre la alegría de los puertos.
- (Por un instante fui
uno con el bote y el mar)
- Me dije:
-
Desde hoy voy a poder mirar hacia atrás
-
como desde la ventana de un automóvil en
marcha
-
sin temor de trocarme en columna de agua
salada
-
porque alguien o algo
-
aún tiene oraciones
-
tanto para mí
-
como para los descendientes de la mujer de Lot.
-
- ¡Que oraciones me
traigan!
¡Que oraciones me lleven!
-
- La soledad del
hombre es demasiado grande para
-
entregarse
de un solo a los caprichos del mar.
-
-
Con
la misma intensidad de mi primer,
-
segundo
y tercer movimientos sobre lo indomable
-
quiero
que se verifique hoy frente a las playas de mi pueblo
-
un solo rito universal de olas y espumas
-
y un bote sobre el mar
-
y
que se halle alguien que las contemple
-
desde
el lugar de mi ausencia sobre el barranco
-
frente al mar aunque el resto del pueblo
-
anduviera de espadas contra él.
-
- La esperanza de una
generación grande
- si la medimos por el
tiempo
-
que un mar tarda
- en ponerse en forma
-
para la Eternidad.
-
- Es sobre el mar
- que de debemos mirar
- si hemos de conocer
- la verdadera Edad
del Hombre
- ignorado por tanto
tiempo
- entre dos gotas de
agua
- alojadas en el
misterio
- de dos fosas nasales
- sin ruido y sin
tiempo ...
-
- La otra noche cuando
el mar estaba en calma
- el viento sopló
- el son de mil:
-
“Rinqui-tinqui-tín
-
All dem gial de rinquitinquitín”
-
suavemente por encima
-
de los techos de mi pueblo.
-
- El Sim-sáima-si-malóo
-
fue el primer canto de gallo hacia el
amanecer.
- La alegría de los
peces era nuestra.
- Y todos nuestros
dientes
-
se mantuvieron
-
en una fila recta.
-
-
(6 de septiembre de
1968)
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