FERNANDO SILVA
(Granada, 1927)

 



Bibliografía:

Barro en la sangre, (poesía), 1952

Agua arriba, (poesía) 1968

Poesía, (poesía) 1982

Las islas de afuera, (poesía) 2000

Versos son,  (poesía) 2001

 


Regreso a Panorama  de la literatura nicaragüense


 

 

VIENTO

 

Entra el viento

sonámbulo

Viene el viento en los carrizales

quebrándose los huesos.

 

Viene el viento

loco.

Viene el viento en el camino

chiflado como un perro.

Viene el viento

 

 


 

 

 

VELORIO

 

Están los indios en el velorio,

los perros olfatean los caites nuevos.

 

En el café negro se suavizan

las rosquillas del maíz.

 

La india muchacha

se refriega los ojos colorados.

 

Sobre unas tablas está tieso el muerto,

con una cobija encima

 

En el velorio

los indios tienen los caites en las reglas

de los taburestes.

 

Llegan al velorio los indios,

todos llegan oscuros,

no se sabe cuándo llegan

se les ve la cara,

cuando encienden los puros en el candil.

 

Están en el velorio,

nadie habla.

 

 


 

 

El COMANDANTE

 

El Comandante es un viejo alto que solo vive fumando.

El puerto es muy triste y los guardias se van a pescar.

Al medio día el Comandante cruza la calle para ir al excusado

y allí se tarda bastante.

Depués,

sale amarrándose la faja

y se queda mirando la larga y asoleada calle,

sube luego las graditas de us casa

y se acuesta a dormir en una hamaca.

Allá se levanta y ve irse a los botes,

mientras se desabotona la camisa

y se rasca.

Pero la tarde no deja de tener algo bonito.

El solo como un pájaro entre los palos

que salen volando

cuando los Poponé cantan por última vez.

 

 


 

 

LA PESCA

 

De corazón de res es más suave la carnada.

De lomo de mojarra también es buena

o de carne de animal, de abejones, mazamorras

o chicharras.

Resulta más en las corrientes

que el pez vea al animalito moviéndose.

Por lo sombreado, en lo triste, debajo de las ramas,

entre las macoyas de zacate o a la orilla de los paredones

allí son los mejores pescaderos.

Dormida el agua y el sol fuerte

y el viento bamboleando los árboles.

 

Se desenrolla la cuerda.  Se escupe la carnada,

se moja la mano y se revuelve el agua conlos dedos

y se echa al fondo la cuerda:

si es Barbudo, corre.

Guabina, se hunde.

Guapote, tira duro.

Burra, se mece.

Roncador, pesa.

Calejillo, sube.

Cangrejo, no corre.

 

Robalo no coge anzuelo

y las pepescas comen encimado.

 

La montaña es verde.

El bote con la proa varada en tierra, hundidad entre el barro.

 

El pescador pensando en nada,

con el anzuelo adentro y viendo el agua azul.

La tarde viene con una bandada de patos

que se sientan en los bijaguales

y saltan los sábalos reales y dejan remolinos y remolinos.

 


 

Regreso a Dariana

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