LUIS ROCHA (Panamá, 1942) Bibliografía:
Domus, áurea, 1968Phocas: versiones/interpretaciones, 1983
Regreso a Antología de la literatura nicaragüense
Indice de poemas: EL ABRAZO
Aún no se acaba, Señor, ni se acabará
mi amor.
Aún no sé, oh Eros!, sólo presiento
el calor.
El cálido clamor del amor
que nos pierde y encuentra
íngrimos antes del abrazo total;
íntimos soportando, sosteniendo, iluminando la noche
como una llamarada en el lecho
que llama y llama al amor
para que aún y después no se acabe.
Seamos pues fuertes como titanes;
ofrendamos esta misa nupcial
porque ésto nos ha sido dado
para que como solitarios romanos en el circo
mi sombra te oculte de los leones
y que tu voz que es ya mi voz diga lo mismo,
el mismo canto mientras nos abraza,
nos quema, nos purifica el amor.
FRANCISCO VALLE
(León, 1942)Bibliografía: Casi al amanecer, 1964 Laberinto de espadas, 1974 Luna entre ramas, 1980 Sonata para la soledad, 1984 Regreso a Antología de la literatura nicaragüense
Indice de poemas:
LA VENDEDORA DE MANGOS
A las diez de la mañana pasa la vendedora de mangos --mangos verdes y colorados, sazones y maduros, fulgurantes de rojo y amarillo como pequeños ídolos tornasoles que nos hieren los ojos-- y alzando la voz, la suelta desde la puerta: Frutas, marchante!
Me acerco.
La vendedora de mangos baja de la cabeza la canasta, adelantando los quemados pectorales, con una fruta encendida entre los dedos, me dice, casi obligándome:
¡Tóquelos! ¡Macizos!
Yo aventuro la diestra casi con miedo, y presiono con un dedo la carne del sol. Compro tres, cuatro, cinco floraciones de las altas ramas verdes, para mitigar el verano del estómago calcinado.
Platicamos un rato.
Llega la hora del almuerzo, y el comedor se llena de aromas: naranjas, limas, limones, anonas, piñas, y marañones. Después, hace su entrada el mediodía como un caballero de la Edad Media, haciendo relumbrar por la casa sus pesadas armaduras, y el resplandor de Septiembre se mete por todas partes.
El gato duerme la siesta. La Chispa, en el fondo del patio, descansa.
Un viento suave pasa por la vida.
DAVID MACFIELD
(Ciudad Rama, 1936)Bibliografía: Dios es negro, 1967 En la calle de enmedio, 1969 Poemas para el año de elefante, 1970 Poemas populares, 1972 Los veinticuatro: poemas y canciones, 1975
Regreso a Antología de la literatura nicaragüense
Indice de poemas:
BLACK IS BLACK
Ser negro da lo mismo,
en cualquier latitud
black es black.
Si no que lo digan,
las magníficas actuaciones de Sidney Poitier
los formidables músculos de Jim Brown,
Caupolicán moderno,
o Lotario, fiel como el golpe que asesta a los enemigos
de Mandrake.
No es cuestión de alma blanca.
Porque negro es negro,
black es black,
full time:
por dentro y por fuera.
Negro en los muelles de New York,
en Old Bank,
en los algodonales de Atlanta,
en Vietnam, Laos y Camboya,
en el Madison Square Garden.
Negros, sudando de ambición,
en las olimpiadas mundiales
"dándole colorido al espectáculo"
Pelé, Pelé, Pelé
y "el negrito del batey"
"y los demás en tantos climas son"
negros simplemente.
Black is black
Pero
"give me a chance
make a raise a rass".
"Give me a chance".
CARLOS PEREZALONSO
(Managua, 1943)Bibliografía: El otro rostro, 1969 Cegua de la noche, 1989
Regreso a Antología de la literatura nicaragüense
Indice de poemas:
¿QUE COMO ES NICARAGUA?
¿Que cómo es Nicaragua?
Nicaragua es
como el dibujo de un niño
con cerritos y lagunitas
y con pueblitos
y soldaditos y soldaditos
y soldaditos.
JULIO CABRALES
(Managua, 1944)Bibliografía: Omnibús, 1975 Regreso a Antología de la literatura nicaragüense Indice de poemas:
LA MUERTE DE VENUS
Como una gaviota solitaria
tu pie
no caracoles
Como una venada al ojo de agua
tu cuerpo
no colinas
Como una ternera bajo la luna
tu frente
no cañadas
Como un águila en la lejanía
tu boca
no el cielo
Como una gata en la noche
tus ojos
no luciérnagas
Como cascada dorada por la tarde
tu cabellera
no el sol
Como una yegua frente al mar
tu andar
no la costa, las olas, la espuma
más tu pie el primero
en mi reino de amor
tus pies como dos gaviotas solitarias
tras la estela blanca borrándose
tu espalda lejana tus senos lejanos
volviendo desde tu largo nacimiento
a la diestra del cetro de Neptuno
y demás comparsas sirenas y tritones.
CARTA A MI MADRE
Madrid, 20 de diciembre de 1963
Te escribo pra decirte
que tengo un nuevo conocido,
el Otoño, con la fría brisa nordeste
soplando sobre álamos y plátanos de la India
en las aceras de Madrid;
y unas hojas cayendo unas sobre otras
amontonándose
llevadas por el viento a media calle
agarradas en el aire por mi mano;
hojas secas, amarillas, crujientes,
recogidas por barrenderos en la madrugrada
y más tarde en un montón
quemándose
y el humo grueso subiendo
entre las ramas desnudas, blancas, húmedas
al mediodía.
Ya es la época de Navidad.
Estamos en Diciembre
¿y cómo está la casa?
¿Estará floreciendo el pastor
junto al ramo negro?
¿No se ha secado el pozo
y el alcaraván va por el patio?
Ya has pintado por supuesto
el cuarto de Clarence del color crema
que aún quedaba en el pote.
Ya habrás hecho las diligencias de la casa
para esta época.
Y comprado el mantel blanco para la mesa
y llenado el florero de narcisos rojos
del traspatio,
y encendido el cesto de rosas eléctricas
en la noche, para Nuestro Señor,
y cubierto de cortinas el cuarto de Alberto y su esposa
esperando el nieto
por primera vez abuela,
y estarás contenta con la llegada delnieto
que conocerá tu buen olor
Y te veo en las tiendas acompañándote
como lo hacíamos siempre
rodeado de arbolitos cubiertos de luces
y el cielo negro pellizcado de estrellas,
y ese olro de Purísimas,
olor de madroños y triquitraques quemados,
manzanas, uvas y juguetes en el Mercado San Miguel
y sus alrededores,
candelas romanas en manos de los niños
y villancicos de pastores y del Niño Jesús
en la Catedral Metropolitana,
y mi luna de Nicaragua que es dulce y grande y buena
como tú.
BELTRAN MORALES
(Jinotega, 1944 -- Managua 1986))Bibliografía: Algún sol, 1969 Agua regia, 1972 Juicio final/andante, 1976 Los nombres, 1978 Poesía completa, 1989 Regreso a Antología de la literatura nicaragüense Indice de poemas:
ESCRITO DESPUES DEL ENCUENTRO
En mi hora
(Hoy viernes por la tarde
Cuando ya entraba la noche
Y no se distingue ni la cara
Ni el cuerpo de las muchachas
Que transitan por la calle,
Y cuando apenas nos es dado aprovechar
Cierta facultad de adivinación.)
En mi hora violeta, yo doblaba una esquina,
Y de pronto tu figura cortante y sumamente amada,
Después --ya sabes-- caminando hablamos un poco
De mis versos e ibas con frío (recuerdo la chaqueta
Guardando tu tierno pecho).
Hablamos también de tu viaje,
De tu corto viaje pero viaje al fin,
Y según la mirada todo parecía indicar
Que decías
"Porque no espero volver otra vez
Porque no espero
Porque no espero regresar".
¿Y si, efectivamente, no volvieras?
Y si, aún cuando volvieras, no volvieras a mí
--Que es tu único y real volver--.
¿Quién atisbará entonces con el mismo cariño el movimiento
De tus dedos desde la ventana de tu casa que da al algo?
¿Quién amará más el movimiento de tus pestañas y el movimiento
De tu cuerpo cuando vas a la escuela de mecanografía?
Y quién - en última instancia- te escribirá estos versos
y te dirá que hoy viernes por la tarde
Cuando ya no se distingue ni la cara
Ni el cuerpo de las muchachas,
Yo --al doblar una esquina-- te adiviné
Y luego sin cenar ni leer
Escribí esto
Para ti.
QUE DESCANSADA VIDA --REGLAS--
Antes que nada cálese un legítimo sombrero
tejido a mano. En seguida obtenga sublimes
tarjetas postales en giras turísticas alrededor
del país realizadas en el vehículo de algún
amigo. Pare (por favor) en pintoresco rancho
de palma y pida y beba el divino néctar
de inmemoriales caciques servido en auténticas
jícaras labradas. Entable amena charla
con campesinos del lugar acerca de anécdotas,
lluvias copiosas y qué tal van los frijolitos.
Al mediodía balancéese en blanca hamaca bajo
palmeras verdes de casa solariega. Cierre
los ojos y enervado más decidido déjese llevar
por el coraje: en vista de que su novia no lo ama
propóngase como meta la guerra de guerrillas.
A continuación imagine inmensos corredores
y floridos balcones coloniales; nostálgico
considere que ya nunca jamás volverán.
Conténtese en fiestas y jolgorios de sabor popular.
Tortúrese a sí mismo, violéntese, tóquese
la conciencia y piense: "Pobrecitos los indios
sucios descalzos etcétera".
Mézclelo todo en una batea condimentándolo
con abundante y apropiada calidad. Después
(si es que puede) rempújeselo de un solo trago.
Y verá qué rico: eso le pasa por confundir
su honrado temperamento romántico
con la lucha armada de liberación nacional.
CARLOS RIGBY
(Laguna de Perlas, 1945)Regreso a Antología de la literatura nicaragüense Indice de poemas:
SI YO FUERA MAYO
Si todos los sucesos del calendario
fuese sim-sáima-sima-ló con hojas caídasy
un negrito y una negrita
serpenteando la cadera
hacia la madrugada
con o sin luna
sobre el techo del mundo
al son del "zopilote"
que desenvaina
su yarda y media
contra la hija
de doña media y shique shaque shiqui shaque
rempujando rempujando y rempujando
hasta que.." entonces tendríamos razón suficiente
para contemplar las cosas
desde el ángulo patas-arriba
del murciélago
colgado desde el cielo-raso del universo
cargado de días incluyendo también
el del primero de mayo
en todo el mundo:
con desfiles
carteles
portadores de carteles
manifestantes
las palabras manifestadas
las palabras piedrafectadas
pero desoídas desamadas descachimbadas
dentro del orgullo
de tantos trabajadores
que aunque siendo tales
no todos comen pan
ni sudan de la frente
ni tendrán un aumento de sueldo
ni mucho menos nuevas promociones
hacia el antiguo oficio de hacer dinero
dentro de las marchas y protestas
por máyaya lasique má-yaya-o
con los pies de los policías
bailando sin querer: sin-sáima-sima-ló
entonces yo bailaría
contento
en el centro de la rueda de mayo
con mi danza haciéndose agua
y mi soledad
una con las lluvias de la primavera
ya por fin entendido en lo verde
comprendiendo la voz del pueblo
-que es la voz de Dios-
gritando desde lo alto de un palodemayo:
máyaya lasique máyaya-ooo
VIDALUZ MENESES
(Matagalpa, 1944)Bibliografía: La llama guardada, 1975 El aire que me llama, 1982 Regreso a Antología de la literatura nicaragüense
Indice de poemas:
ANALIZA TU VIDA
Analiza tu vida
que ya está programada.
A lo mejor ya vieja, las canas te pesen
y te hagan bajar la cabeza
porque tu herencia será lastre
y tus descendientes,
indefensos insectos adheridos.
KARLA DOLORES
Karla Dolores es un poema japonés.
Sus ojos fueron hechos de palabras
rasgadas.
y su piel, de finísima porcelana,
fue robada a Lin Fu, el alfarero.
Karla Dolores, el mejor poema
que tu madre no escribió:
tú te hiciste.
Karla Dolores es un poema japonés
que en su pequeñez mueve inmensidades.
ÚLTIMA POSTAL A MI PADRE GENERAL MENESES
Debiste haber cumplido años hoy
y ya no estás, para tu bien.
Guardo tus palabras
y tu postrera ansiedad por mi
destino,
porque la historia no te permitió
vislumbrar este momento,
mucho menos comprenderlo.
El juicio ya fue dado.
te cuento que conservo para mí sola
tu amor generoso.
Tu mano en la cuchara
dándole el último desayuno al nieto,
haciendo más ligera
la pesada atmósfera de la despedida.
Cada uno en su lado,
como dos caballeros antiguos y
nobles
abrazándose, antes el duelo final,
fatal.
MICHELE NAJLIS
(Granada, 1946)Bibliografía: El viento armado, 1969 Augurios, 1980 Ars combinatoria, 1989 Regreso a Antología de la literatura nicaragüense Indice de poemas:
QUIERO UN POEMA SENCILLO Y BUENO
Quiero un poema sencillo y bueno
como el pan,
caliente y oloroso
con ese olor de gente,
de harina,
de manos amasando
y de un gran fuego rojo en el cielo del horno.
Quiero decirte: Ven,
mi pan es tuyo
¿no ves qué manos lo amasaron?
¿no ves que un mismo amor lo ha cocido
y que mis manos y las tuyas
estuvieron juntas en la panadería?
¿No ves que venimos amasando pan
desde el primer grano que sembramos?
Ven:
compartamos el pan y la esperanza
aunque el dolor sea largo
y la angustia infinita.
YO, MUJER
Yo, mujer,
terca habitante del planeta
veo llegar el día en que el otoño
bese feliz la primavera.
Espero la vendimia de mi sangre.
Veo tomarse ocres las verdes hojas de mis manos.
Siento crecer la vida que sembré con loco amor
e insensatas alegrías,
mientras fueron pasando, uno a uno,
soles, constelaciones y planetas.
Aprendí a pronunciar los nombres de mis hijos
que me fueron revelados poco a poco
cuando ellos eran apenas
dulces astronautas de mi vientre.
Conocí los secretos de la vida.
Bebí con avidez rachas de viento,
embriagué mi piel con la salobre espuma
dorada por el sol.
Conocí la tormenta en el océano
la perfecta oposición de los astros sobre el mar,
y sentí la pequeñez indómita de este cuerpo que ocupa
apenas un fragmento del tiempo y del espacio.
Yo, mujer,
terca habitante del planeta
he dejado mi huella amorosa en la nube
que pasa ligera.
Ahora espero,
gratia plena,
el día en que el otoño bese feliz la primavera
para compartir
gozosa
este jugo fermentado que es ahora mi sangre.
EL ETERNO CANTO DE LAS SIRENAS
¿Qué decía, Ulises, el canto de las sirenas que tu pobre astucia
no se atrevió a escuchar?
¿Qué fue de la armoniosa perfección
que tus naves esquivaron?
¿De qué sirvieron tus viajes, para qué las arenas de Troya,
la victoria a traición,
la embriaguez de Polifemo?
¿Para qué la gloria de los siglos, insensato,
si, hombre al fin, tuviste el milagro al alcance
de tu mano
--más importante que la gloria
más efímero que la fama, y por eso
sólo por eso, eterno--
y te negaste, cobarde, a descifrarlo?
Pero las sirenas, Ulises, son eternas.
Otros son los que escuchan ahora nuestros cantos.
CREDO
Creo en el sol aún cuando no brilla
y en la tierra aún si es estéril.
En el trabajo aún si es esclavo
y en las manos aunque no estén unidas.
En el dolor aún cuando nos duela
y en Chile aún cuando agoniza.
En la palabra aún si está en silencio
En la palabra aún si está en silencio
Y en el amigo aún cuando ya no exista.
Creo en el aire aún cuando me asfixio
Y en el amor aún si no regresa.
Solo mi cabeza --"cansada de palabras"--
No reposará ya más sobre su pecho.
JORGE EDUARDO ARELLANO(Granada, 1946) Bibliografía: La estrella solitaria, 1969 Patria y liberación, 1967 La entrega de los dones, 1983 Regreso a Antología de la literatura nicaragüense Indice de poemas:
DOS TESTIMONIOS CONTRA LA MUERTE
I
No te sorprenda en los aires,
ni en las aguas
sólo en tu tierra.
No encuentres su rostro en el extranjero
ni en clima desconocido
sólo en tu verano.
No caigas en sus garras
durante la cosecha
sólo durante la sequía.
Que aniquile tu cuerpo
cuando hayas entregado tus dones
y el prójimo conozca tu lenguaje
y seas la conciencia de tu pueblo.
II
A tanto terror
que la esperanza mitigue
tu sueño.
A tanto dolor
que la fe disipe
tu culpa.
Porque la luz se le ha dado al hombre
para afirmar el Paraíso
no para negarlo.
Porque el mal se le ha dado al hombre
para ser pisoteado
no para que florezca.
Porque el amor se le ha dado al hombre
para sostener el mundo
no para desunirlo.
Porque la muerte se le ha dado al hombre
para ser vencida
no para que triunfe.
Regreso a Antología de la literatura nicaragüense