Octavio Robleto

MI NOVIA


Mi novia se parece a una vaca,
es mansa y apacible, es dócil y es láctea.
Mi novia tiene miedo a las tempestades
y busca refugios en su casa como las vacas en la loma.
Mi novia huele a zacate y es mañanera y canta.
Se echa en su hamaca y se adormece:
es maternal y tierna, es cuidadosa y brava.
Ama a los terneritos y conoce sus balidos.
Mi novia es arisca y orejana y sin fierro,
sin embargo, es inconfundible
y con ella iré a sestear un día
bajo el elequeme.

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Mario Santos

SON LOS MUCHACHOS

 

Mis hermanos esta noche ya volvieron

Mis hermanos ya están a nuestro lado

Entraron en la casa escondidos de la luna

Y mañana el viento sur

Les soplará sus cabellos

Y el viento norte llorará al no verlos

Han vuelto mis hermanos

Y aunque la montaña los reclame con sus rifles

Los labios de mi mamá vuelven a ser como flor

Y en sus ojos hay un brillo de vidrio de color

El retorno de mis hermanos

Alivia el vacío de nuestra casa

Y borra las pesadillas en el sueño de mi mamá

Han vuelto mis hermanos

Y me han cargado en sus hombros

 

Y he sentido en sus barbas el olor de los montes

Y les he sacado de sus ropas migajas de pan

Y bastantes pedacitos de hojas secas.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Vidaluz Meneses

 

CUANDO YO ME CASÉ

 

Cuando yo me casé

la Capilla era chiquita

y Monseñor recitó los salmos de rigor:

 

"Que sea hacendosa como Martha

prudente como Raquel

de larga vida y prolífera como Sarah."

 

Y heme aquí tenue sombra de Martha,

martillando la máquina de escribir en la oficina

después de los afanes del hogar,

callando la protesta fútil "silenciosa Raquel"

transcurriendo mi vida interminable como un río

para completar a Sarah.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

Michele Najlis

 

COMO LA TORMENTA, AMOR, COMO LA TORMENTA

 

Como la tormenta, amor, como la tormenta.

Como el rayo, quemante, como el rayo.

Como la lluvia, como los robles ante la lluvia.

Como las flores, amor, como las flores.

Como el madero que retoña en los cercos.

Como quien despierta a medianoche gritando un nombre

y oye que ese nombre le responde.

Como quien toma unas manos tendidas desde siempre.

Como un niño ciego

que busca su juguete preferido.

Como un cauce que se llena a la llegada del invierno.

Como una mujer ama a su hombre

así, amor, te he querido.

 

Y ahora

ante mi dolor y tu cólera

ante tu imagen y mi deseo,

ante tu ausencia,

como la tormenta, amor,

así te quiero. 

 

 

 



 


 

Regreso a Dariana

Regreso a Antología de la literatura nicaragüense