RUBI ARANA

(Masaya, 1940) 



Bibliografía:

Emmanuel, (poesía) 1985


Indice de poemas:

  • Danger es

  • Emmanuel

  • La lluvia es hija de Dios como todas las cosas


  • Regreso a Antología de la literatura nicaragüense

     


    DANGER ES

     

    Palabras son cuchillas que matan.

    Cuídate de tus palabras;

    de las mías cuídame, Señor.

    Si hay un dolor compacto

    miserere, miserere (mantra)

    todo lo que viene del latín;

    (mea culpa) según fuerza

    de palabras: danger es-

    crito y pensado en inglés.

     

     


     

    EMMANUEL

     

    Rostros en mi clase de inglés.

    Dividido en diferentes rostros está en el aula

    mi Señor, Dios de los ejércitos,

    enseñándose, aprendiéndose, amándose

    en cada rojo corazón,

    dentro del pecho de mi compañero griego,

    palpitando en el torrente sanguíneo

    de mis compañeros negros

    y blancos;

    tantos rostros y un solo amor infinito;

    soy conociéndome en ellos.

     

     


     

    LA LLUVIA ES HIJA DE DIOS COMO TODAS LAS COSAS

     

                        Himnos a la sagrada Naturaleza, al vientre

                        de la tierra y al germen que entre las rocas y entre

                        las carnes de los árboles, y dentro humana forma,

                        es un mismo secreto y una misma norma.

                                                                                  R. D.

     

     

    Oro. Silencio. Crepúsculo. Penumbra y energía

    universal.

    Semilla y muerte: hijas de la tierra,

    hermanas de la tierra,

    madres de la tierra del lirio y el silencio,

    hijos de la blanca tumba

    madre de las flores sencillas,

    los árboles llenos de paz,

    y la resignación del verbo-vello terrestre.

     

    El tacto de la tierra funde y confunde

    el germen de la vida, en la muerte:

    desde el minúsculo átomo

    hasta la solemne putrefacción:

    allí renace la vida, como la primavera.

    ¡Loor a la embriagante primavera hija del sol

    y llena de tumbas floridas!

     

    Rosa y silencio.

    Fiebre infinita para morir cantando

    a la vera de girasoles inmóviles

    e invadidos de lágrimas del rocío:

    pobre dolor del cielo.

     

    Ternura de las enredaderas:

    amo la fuga de mariposas

    en tu cuerpo de pulpo verde e inofensivo,

    donde emigra el gusano a las tejas de barro,

    y lava la lluvia la noche,

    y tu verde infinito de hojas y dulzuras de nido;

    amo tu telaraña verde y brisa;

    vigilante,

    estival amante infinita del sol,

    hija de la tierra como la muerte.

     

    Reminiscencia de ángeles vegetales,

    vastedad del corazón de la tierra,

    del útero de la tierra.

    ¡Ah, refulgencia nocturnal llena de astros puros!

    (ángeles con cabelleras de medusa y hojas,

    labios en pétalo

    y corazón que ya no pertenece,

    sexo de flor en fuga bajo los astros

    que son incandescentes sexos del cielo).

     

    Árboles, bellos ángeles pavorosos y milenarios,

    hijos del tiempo, como todas las cosas,

    insistente creación del tiempo hijo del hombre,

    porque Dios no hizo el tiempo

    sino el hombre relojes y calendarios

    para celebrar las arrugas y prevenir el pavor

    de la muerte.

    Pero el tiempo es hijo del miedo y su inmensidad

    no existe:

    es relativa,

    sucesiva locura amarilla como epidermis de girasoles,

    espectáculo de Dios,

    vacilación integral.

     

    (Agua y ternura llueve)

     

    Amo la lluvia y mojo mi cuerpo y mis manos

    como ángeles hijos de Dios y la muerte.

    La lluvia debe ser a los hombres lo que es a

                                                         los árboles:

    yo grito en felicidad desnuda y llena de sombra,

    insatisfecha, doliente como la noche.

    Sed infinita estruja mi corazón y humedece de lluvia.

    La lluvia es hija de Dios como todas las cosas.


     

    Regreso a Dariana

    Regreso a Antología de la literatura nicaragüense