ENTIERRO DE POBRE
Entierro de pobre, ya sabes, amigo.
No quiero que vengan los otros, conmigo.
Los otros, aquellos del otro camino,
los que me dijeron: es agua tu vino.
Los que sacudieron mi rama florida
Para tejer burlas, en charla subida.
Entierro de pobre, ya sabes, amigo,
sin flores horribles de trapo, contigo,
Y mis cuatro hermanos bellos, silenciosos,
sin esa etiqueta, sin esos curiosos,
Sin los obligados que dicen: debía
venir al entierro y en charla vacía,
Prosiguen narrando su gracioso cuento.
Entierro de pobre. Mi acompañamiento
Será de unos pocos. La misa temprano,
de aquel Padre Valle, canto gregoriano.
En iglesia pobre y un solo cantor:
misa verdadera de Nuestro Señor.
También te suplico, me libres, hermano,
del insulto magno. Al diario profano,
Que a diario blasfema, dile, que no es cierto,
que quién le ha contado que me hubiese muerto
Que estoy bueno y sano y así no dirán
sus majaderías de parrampamplán:
Noble, generoso, digno, caballero,
ciudadano probo, patriota sincero,
De firme carácter, hombre superior...:
y otros disparates del mismo color.
Acuérdate hermano de todos aquellos
versos de mis libros, silenciosos, bellos.
Del «Agua Encantada», de estos mis «Caminos»
que son el consuelo de los peregrinos.
De «Espumas y Estrellas», del «Libro Menor»
que a todos encanta por su buen olor.
Entierro de pobre, ya sabes, amigo.
No quiero que vengan los otros conmigo.
AQUEL PADRE VALLE
Aquel Padre Valle! verdaderamente,
que así fueran todos; pero no, señor.
Los otros reciben de la mala gente-
Barba Azules, lobos-, en Tono Mayor,
Dignas alabanzas: muy inteligente,
de buenas maneras, culto, liberal,
no anda con los pobres, sigue la corriente
del mundo, sin regla de uso medioeval;
Dice a los ministros, mi querido amigo,
visita al banquero, tiene mucha influencia,
las viudas enfermas ignoran su abrigo,
pero los señores le piden audiencia.
Las viudas enfermas ignoran su abrigo,
pero los señores le piden audiencia.
Este Padre Valle pasa lejos, lejos,
como un evangelio bello y silencioso;
este Padre Valle tiene los reflejos
super inefables del amor hermoso.
Sus ojos, sus labios, «Leyenda Dorada»
y «Brujas la Muerta» en la imitación
de Cristo; celebra su misa rezada.
Y el camino bello de la perfección,
es su buen amigo. Al verlo deseo
suprimir el lujo de los monseñores,
para cantar Gloria in Excelsis Deo
con la silenciosa voz de los pastores.
Que iban florecidos en la noche aquella,
en el día blanco de la noche buena:
la mula y el buey, mansos, y la estrella
y la virgen ¡Ave Gratia Plena!
Hermano de versos dormidos, poeta,
hay dísticos, perlas de doble fulgor:
por el Padre Valle, Safiro y Violeta,
la luz de tu libro segundo y menor.
Y EL UNICO QUE SALVA,
QUÉ SE HIZO
Agua de la luz, hermana,
dime, no has visto pasar,
a Jesús, nuestra fontana,
nuestra lluvia, nuestro mar?
Si le vieras Encantado
y Encantador pasa y pasa.
Pero con llave y candado,
se encierran todos. No hay casa,
que a sus dulces golpes, abra.
Y el sigue llamando afuera,
Esperoso. La palabra
sustancial de verdadera
perfección, cierra sus alas,
sus alas de juventud,
mientras pasan estas malas
influencias, esta virtud
que florece tenebrosa,
en Vargas Vila y Voltaire.
Fuera de Jesús, gloriosa
Rosa de un amanecer
inacabable, ninguna
riqueza tiene valor.
El es la buena Fortuna,
el Buen Tiempo, el Buen Amor.
BALADA DE LOS SUICIDAS
Ojos claros, serenos y misericordiosos,
te pedimos, oh Padre, para ver la partida
de aquellos que se fueron sin acabar su vida.
Ojos claros, serenos y misericordiosos.
Con los ojos cerrados, pobres niños, a
oscuras...
Jesús el Viernes Santo se conmovió por ellos,
cuando para tres días, cerró los ojos bellos.
Con los ojos cerrados, pobres niños, a
oscuras...
Se les pasó la vida golpea que golpea...
Vamos de puerta en puerta, pero sólo una cosa
calma nuestros anhelos, Hermana Mariposa.
Se les pasó la vida, golpea que golpea...
Si Dios nos revelara cuáles son los caminos...
Hermano que te acercas, hermano que te alejas,
fuera de mi rebaño yo tengo otras ovejas.
Si Dios nos revelara cuáles son los caminos...
Sólo Dios ha contado los verdaderos muertos...
Mi espíritu es un viento que sopla dondequiera:
el humilde que viva y el soberbio que muera.
Sólo Dios ha contado los verdaderos muertos...
Ojo de Agua escondido de la Samaritana...
Voltaire y Vargas Vila pasan, los dos blasfemos-
aguas turbias; nosotros, aguas limpias
busquemos.
Ojo de Agua escondido de la Samaritana...
Vivamos nuestra vida muy silenciosamente
como los niños locos de yo juego, tú juegas,
burlándonos de aquellas fatalidades ciegas.
Vivamos nuestra vida muy silenciosamente.
Ciegas para los hombres, pero el Ojo divino...
¡Padre Nuestro, murmura la hormiga franciscana,
es tu luz, de mis ojos, la silenciosa hermana!
Ciega para los hombres, pero el Ojo divino...
Ojos claros, serenos y misericordiosos,
te pedimos, oh Padre, para ver la partida
de aquellos que se fueron sin acabar su vida.
Ojos claros, serenos y misericordioso.
LA BALADA DE MIS HERMANITOS LUSTRADORES
Los limpia-botas, duques de la gitanería,
alegres Cortadillos, traviesos Rinconetes,
merecen doce palos de la mayor cuantía,
puesto que son bribones, granujas y pilletes.
El señor Monipodio, la célebre Montiela
y también la Camacha... recordando lugares
comunes de la parda, regocijada escuela,
en las siempre vividas Novelas Ejemplares...
Son estos limpia-botas muy buenos aprendices
de ladrón, así gritan, los periódicos graves;
los señores ministros orondos y felices,
henchidos, viento en popa, como si fuesen naves,
dicen: ¡Así me gusta! Los buenos periodistas
deben ladrar ahora, con ladridos de perro,
por la sagrada causa de los capitalistas,
por el dios amarillo de las cajas de hierro.
Jesús habría dicho: Mínimos preferidos,
humildes limpia-botas, hermanitos menores,
odres completamente limpias, vuestros oídos
y mis palabras, vino de los tiempos mejores.
Ahora que recuerdo, para estos limpia-botas,
Villon nos dio sus versos, su prosa Rabelais
y Cervantes, voz llena de pintorescas notas,
un eco de pilletes y de granujas fue.
Skakespeare el gran maestro de poetas humanos,
en todos los aspectos, ayer, mañana y hoy,
en Black Friars, teatro de los «Negros Hermanos»
fue jefe de pilletes llamados Skakespeare Boys.
Incontables pilletes, hubo en las muchedumbres,
que siguieron los pasos del Maestro Divino.
¡Que broche d’esmeraldas fueron sus
mansedumbres,
para cerrar los mantos oscuros del destino!
Se afana el limpia-botas y quedarán pulidos
los hombres, aunque sea con brillo de los pies.
Es Parábola, donde claros y resumidos,
vemos todos los tiempos prehistóricos. Es
la prehistoria, como la historia, movimiento
de pies que van y vuelven. ¡Que me tiendas la
pata,
querido hermano lobo! ¡enclavado, sangriento,
el Dueño de la Mano divina que rescata!
El hombre que blasfema tiene pies en la boca,
todos los Vargas Vila, vesánicos enfermos,
de furia Volteriana, desesperada y loca
escriben con pie firme, brutal de paquidermos.
El hombre de las fauces abiertas, usurero,
el de las dos personas, bilingüe bicolor,
el de voz golpeada, sin modos, altanero
y malo siete veces, el abandonador...
Y otros que yo no quiero mencionar por ahora,
¿qué son, sino continuo movimiento de pies?
Las manos de Jesús Príncipe de la aurora!
¡Estas sí! dice Pablo, reclaman interés.
El señor Monipodio, la célebre Montiela
y también la Camacha,... recordando lugares
comunes de la parda, regocijada escuela,
en las siempre vividas Novelas Ejemplares...
DELANTE DE ARZOBISPOS HUMANOS, DEMAS...
Ahora más que nunca, a Desiderio José, Cardenal
Arzobispo de Malinas.
Anverso
Es obispo, la Cruz lleva por fuera:
Y en el alma por dentro, mis ojos no ven nada
de Jesucristo, nada de aquella Luz primera,
donde es flor de divinos espejos, la mirada.
De eficacias cristianas, sustancialmente nada,
es una pantomima de meros adjetivos,
y tiene, muy humano, boca desmesurada
con sus siete blasfemias de dientes incisivos.
Goteados los años, noches innumerables
son para sus oídos regocijados cuentos;
en sus islas aislados, los incomunicables
rechazan el concurso de los experimentos.
Oír con los oídos cristianos, bien despiertos,
no quiere; se da vueltas sus dado corazón;
pues oye, con oídos inservibles y muertos,
las tantoporcienteras palabras de Mammón.
Reverso
Desiderio José, Cardenal de Malinas.
Fue de los verdaderos discípulos, Mercier:
Estos son los humanos espejos de divinas
luces para los ojos limpios d’amanecer.
Cardenal de Malinas, ¡éste sí! ¡éste sí!
Quedó toda la casa llena del buen olor.
Están recién nacidas todas las cosas y
con sus pies bienandantes, pasa Nuestro Señor.
Nos oye con oídos hermanos y su boca
nos habla con dulzura, van y vuelven sus pies
siguiendo nuestros pasos, primiciera nos toca,
su mano, con la gracia del divino interés.
[Siga leyendo más poemas
de Azarías H. Pallais]
Fuente: Argüello Lacayo, José.
Un pobre de Jesús. El
poeta de las palabras evangelizadas,
Editorial Hispamer, Managua, 2000