A LINO ARGÜELLO,
EN EL VI ANIVERSARIO DE SU MUERTE
Todos los de las andas...
Aquí están los borrachos, los locos, los poetas,
los anónimos equis, los y griega, los zetas,
los Poe, los Villiers, los Barba Jacob, los
enfermos incurables del Hospital de Dios.
Faltaban los Villon, Barbey D’aurevilly,
y Silva con sus tres fríos «Nocturnos» y...
Pues Carlos Baudelaire con sus Flores del mal,
Verlaine, el trasnochado, franciscano Verlaine,
padre y maestro mágico que dijera Rubén,
todos los de las andas, tracatán, tracatán,
empapados de luna, transidos de misterio,
todos estos que nadie quiso tomar en serio,
vagos en lista negra, tracatán, tracatán,
todos los de las andas, aquí están, aquí están,
empapados de luna, transidos de misterio,
cómo entonces podría tomárseles en serio.
Sólo aquel Don Quijote rodador de fortuna,
Sólo aquel San Francisco hecho de sol y luna,
pues los otros solemnes señores estirados
están en sus pomposos sillones bien sentados
y con cuánta paciencia logran, quién lo diría,
después de mil avisos, ver a su Señoría.
Versos, Lino, tus versos, pueriles menudencias,
pálidas transparencias, olvidadas esencias.
Versos, Lino, tus versos, de un pájaro, de un
niño,
de una flor, de una voz, de un cesto de cariño.
Caballo de buen paso metido en andadura,
senderitos de mayo colmados de esperanza.
Un pozo y una tapia, y en el piano de enfrente
ved cómo está de hinojos, embobada la gente.
Es que estaba tocando la Carmen Valladares,
y entonces de lejanos, de luminosos mares
soplaba sobre el piano la Canción de Simbad
y se encendían todos en dulce claridad.
Lino, querido Lino, te acuerdas de tu casa?
Doña Leocadia Prado? Doña Chana Sacasa?
Doña Jesús Carcache? Los Pallais? Los Argüello?
Los Aguilares? - Buena marca de ley, con sello
de nobles hijosdalgos de representación?
Y aquel Padre Canuto de La Recolección?
Y la tías abuelas haciendo cigarrillos
con unos ademanes clásicos y sencillos,
se mecían las horas como barcos de vela
y por las calles iba soñando la Gabriela.
Versos, Lino, tus versos, desmayados
ponientinos,
tardes agonizantes, ópalos ambarinos.
Es inútil la vida? Qué se hizo la esperanza?
Nos tragará la noche con su desesperanza?
La noche de la mano con Schopenhauer va.
La noche, grazna el cuervo de Poe, nunca más,
la noche sospechosa del doctor D’Aretal,
la noche y noches del pecado mortal.
Versos de pesadilla, tracatán, tracatán.
Los muertos de las andas aquí están, aquí están.
Aquí están los borrachos, los locos, los poetas,
los anónimos equis, los y griega, los zetas,
empapados de luna, trasidos de misterio,
todos estos que nadie quiso tomar en serio.
Todos los de las andas, tracatán, tracatán,
todos los de las andas, tracatán, tracatán.
LOS QUE NO SOMOS GENTE
Qué lástima, no puedo. Disculpe, mas ahora
yo tengo muchas cosas que arreglar. Otro día
no vendrá usted de balde, mi amigo. Sin demora
cumpliré su demanda como si fuera mía.
Los que no somos gente llegamos a deshora,
con las puertas cerradas, bajo la noche fría,
fracasados gitanos de la turba incolora
que volvieron y vuelven con la mano vacía.
¡No! ¡No! ¡No!,
todos pasan diciendo. Vuestras puertas
son para los caminos de las ciudades muertas,
mundo, demonio y carne de las Flores del Mal.
Con tal que no nos cierre sus puertas de lejana
claridad Jesucristo, la dichosa Mañana,
la Mayúscula Prima del divino misal.
ESTANCIAS
Señor mío Jesucristo-
Ahora que has venido, no te vayas.
¡No nos dejes caer, en tentación!
Serán tu mar, tus puertos y tus playas
nuestras sinopsis de navegación.
Si tu mano divina nos soltara,
vendría entonces la desolación,
aridez sin medida del Sahara,
y sed, hasta la desesperación.
Soltados de tu mano, se despeña,
en cien mil maelstromes, el Infierno,
y la esperanza temporal que sueña,
abre sus alas de pavor eterno.
Soltados de tu mano, ya no corta
sus manzanas de amor la primavera,
la noche niña, huérfana y absorta
por el amanecer se desespera.
Somos sin ti, viajeros sin camino,
mentiras sin verdad, y un permanente
afán de muertos, junto al remolino
de la vida que vive eternamente.
Mas nada, ni nadie nos soltará;
tendremos que sentarnos a tu Mesa,
la Mesa del Jueves que agrupará
la más inmensa muchedumbre espesa
Y tocando las fimbrias de tu manto,
ahora que has venido, no te vayas
que está la gracia del divino encanto,
sólo en tu mar, tus puertos y tus playas.
LA BALADA DE LA VIDA PÉSIMA
a Chocano
Con ojos fatigados, con ojos fatigados,
yo soy uno que busca.
Has visto a mi Bretaña de paisajes callados?
Con ojos distraídos, con ojos distraídos,
yo soy uno que busca.
Dónde estará mi Flandes de canales dormidos?
Voy ciego de cariño, tocando y nada toco,
yo soy uno que busca.
Haciéndose de señas, dijeron: éste loco!
¡Perros innumerables! Oh David, tus mastines,
yo soy uno que busca.
Un Abel. Nadie sabe cuántos son los Caínes.
Hay ojos encontrados de mala sombra plenos,
yo soy uno que busca.
Aunque sea un cariño de poco mas o menos.
Ojos como la sombra fatal del manzanillo
yo soy uno que busca,
nervioso con el miedo fugaz del cervatillo.
Vanos y fracasados los ensayos humanos.
Yo soy uno que busca.
Al hombre no he podido encontrarle las manos.
Pero no hablo de aquellas que estuvieron
clavadas!
Yo soy uno que busca,
y va por el camino, con las manos alzadas.
La patria es, donde a uno le quieren un poquito.
Yo soy uno que busca,
y busca y busca y busca, siquiera un pedacito
de patria, qué se han hecho las patrias? alma
mía
que vas peregrinando,
con los pies atrasados de la melancolía.
Se te acabó la tierra! ya no te queda mar!
y sigues caminando,
con ojos fatigados de buscar y buscar.
LAS
SIETE GLORIAS DE LOS LADRONES
1º- "Pendant qu'il vivait, boivait."
Mientras vivía, bebía
"Pendant qu'il vivait, volait"
Mientras vivía, robaba.
La mayor parte de los llamados
ladrones, que por haber robado, están
metidos dentro de la cárcel, no han
robado nunca; pero en cambio muchos de
los llamados grandes señores de este
mundo, van y vuelven a la izquierda, con
verdaderos pasos perdidos, en desfiladeros
de latrocinios; y así como, en epitafio
célebre se dijo de Francisco Rabelais:
"Pendant qu'il
vivait, boivait"
Mientras vivía, bebía.
Así también, de estos llamados
grandes señores, podría decirse:
"Pendant qu'il
vivaient, volaient".
Mientras vivían, robaban.
2º-
Príncipes contrabandistas.
Como están ocupadas todas las
entradas y todas las salidas del camino
real de los negocios de los hombres,
tienes, entonces, sí, entonces! que irte, a
la derecha y a la izquierda, por los
caminitos del contrabando que son los
caminitos de Dios.
Y puesto que, para vivir, tienes
que robar, tú, contrabandista, eres el
único que no roba, y aquellos, que te
cerraron el camino real, son, en realidad
de verdad, fuera de la mentira de las
palabras, los únicos ladrones: y su
llamado camino real es vereda de
contrabando y tu caminito de
contrabando, el Camino Real de Dios.
3º- Piratería.
Como el Faraón Cocodrilo se
tragó ya toda la tierra ¡tragar fue!, tuviste
que echarte en el mar,
para vivir no te quedaba otro camino
¡Echarte en el mar!
¡Echarte en el mar!
Y eras, huyendo del Faraón
Cocodrilo, como un niño que juega con
dos abanicos, con el abanico de las
grandes aguas y con el abanico de los
grandes vientos.
Y el Faraón Cocodrilo era el
porta-estandarte de las piraterías de los
hombres; y tú, pirata, llevabas en tus
manos limpias el oriflama de la libertad
de los hijos de Dios.
4º-
El Excelentísimo Señor Marqués de
las Uñas Largas.
Como era masón de alto grado y
la masonería es la dueña de todas las
llaves, el Excmo. Señor Marqués de las
Unas Largas, entraba y salía, iba y venía
con paso de vencedor por todos los
caminos de la prosperidad de los
hombres; era en el sentido estricto de la
palabra, un hombre de pro, con silla de
primera clase en la asamblea de los
notables.
Los negocios, desde luego, nacían a
su sombra y crecían y se hacían grandes.
Sus fincas, sus casas, sus vacas, sus
caballos, sus mulas, sus buelles y sus
monedas eran, como se dijo de aquellos
antiguos Valerios, incontables
-Anarithmeton plouton. Y también
incontable la manera, cómo se había
amontonado tan inmensa fortuna, la
manera sin manera de las uñas, de las
uñas largas.
El trabajo de las manos es con
manera; el trabajo de las uñas sin manera.
Donde están las manos, hay modos
y módulos y tiempo y compás; donde
están las uñas no hay modos ni módulos
ni tiempo ni compás.
La mano es la civilización y la uña
la barbarie; la mano es Cristo y la uña el
Anticristo.
Ahora bien, siendo el dinero el
modo de Satanás y siendo Satanás el
Príncipe
de este mundo, era menester que
el Excmo. Señor Marqués de las Uñas
Largas tuviese siempre la mano en el
juego, aquella su mano tan nomano y tan
uña.
5º-
El que habla de peras comérselas
quiere.
Y comienzan los diarios del
llamado Cuarto Poder por debajo y por
detrás, a gritar:
¡Está muy caro el maíz!
¡Está muy cara la leche!
¡Está muy cara la harina!
¡Está muy caro el azúcar!
¡Está muy caro el arroz!
¡El pueblo se está muriendo de
hambre!
¡Mucho cuidado con los
acaparadores!
Y entonces el único y verdadero
acaparador se adueña de todo el maíz, de
toda la leche, de toda la harina, de todo
el azúcar, de todo el arroz, y entonces
también, sí, entonces! comienzan a
guardar silencio los diarios del llamado
Cuarto Poder por debajo y por detrás, y
entonces también, sí, entonces! se ponen
más caras que nunca todas las cosas, el
maíz, la leche, la harina, el azúcar y el
arroz.
¡Y más hambre, siete veces más!
6º-
Manos que van y vuelven por debajo
y por detrás.
Y muchas veces la historia del
comercio en nuestras reprivadas que se
llaman repúblicas, es una lista de
asesinatos bajo este sol de los trópicos,
con una asombrosa naturalidad felina.
Incauto venía el comerciante, por
caminos abiertos, por delante y por
encima, cuando de pronto, una mano de
lo más uña que puedes tú a llegar a creer,
vino por debajo y por detrás, y lo
redujeron al común denominador del
control
en los quebrados de Satanás.
7º-
El Control.
¿Malo el control?
-Peor.
¿Peor el control?
-Pésimo.
Y ni en superlativos, podemos, ni
medio llegar a decir, hasta dónde llega su
maldad, su poneeria.
Nuestro Señor dice:
"No podéis servir a Dios y a Mammon".
Mammon es el control.
El control es Satanás, Príncipe de
este mundo.
¡Dicen que tú puedes entrar; sí,
pero tú no puedes entrar!
¡Dicen que tú puedes salir; sí, pero
tú no puedes salir!
¡Dicen que tú puedes comprar; sí,
pero tú no puedes comprar!
¡Dicen que tú puedes vender; sí,
pero tú no puedes vender!
Y entonces, pues?
-Pues entonces, control!
Si después de esta guerra en alto
relieve y con mayúscula ATOMICA,
sigue el control, habrá otra guerra y otra
y otra... hasta que pase la hora de las
tinieblas. (Haec est hora vestra et potestas
tenebrarum).
Azarías H.
Pallais
Presbítero
(Vive en Brujas de Flandes y no
pertenece, gracias a Dios, a la Asociación
de Escritores y Artistas Americanos).
(León de Nicaragua, 1946)
Fuente: Argüello Lacayo, José.
Un pobre de Jesús. El
poeta de las palabras evangelizadas,
Editorial Hispamer, Managua, 2000