Francisco Santos

 

TENIAMOS UNA ESTRELLA EN LA MANO... IZQUIERDA
 
Las calles eran amarillas por las noches
alumbradas X débiles y tristes luminarias
 
Nosotros nos metíamos en cuevas
a enhebrar sueños que repartíamos
En las fiestas eran guirnaldas
que se llevaban en la cabeza
 
Entonces vivíamos o queríamos
vivir como los Santos
 
De eso hace mucho tiempo
y era en mi Nicaragua natal.

   


 

CHICHIGALPA

Allá en Chichigalpa
yo vivía en una casa-hospedaje
que también era cantina
gimnasio de boxeo
y gallera
Enfrente quedaba la estación y los trenes el gentío
y los adioses
eran mi mayor atracción
La carretera la estaban construyendo
y pasaban los vehículos del Depto. de Carreteras
en medio de grandes polvasales
Los sábados por la tarde se miraba la fila de caballos bien aperados
y se llenaba la cantina
hasta bien noche
El Domingo amanecían hombres dormidos
que se levantaban mientran sacaban la basura
y yo salía a chuparme las naranjas que traía
Doña Juana
Como a las diez comenzaba el boxeo
y a las tres el juego de gallos
Yo tenía como ocho años.

 


 

LAS TABLAS REDONDAS
           
"Lo que es, eso fue ya,
            Y lo que fue, eso será" Ecc.3;15
 

Alquien soñaba los amores
En todos los nombres -cultos y ocultos-
Llamando en calles
Pronunciándolos en portones de casas
Con grandes corredores
Y torres de ventanas redondas
Retornos que parecen siglos
Mañanas eran como noches
Los días fundían los sentidos
Cuando me asomaba a los futuros
Donde estando adelante
Parece que se estuviese atrás
Diciendo lo que es haber vivido antes
Pasado
Cuando miraba por un hoyito
Antiguas memorias detectando
Redes debajo de la tierra conectadas
Al ADN de Dios donde se oyen otros mensajes
Bill Gates "el portero del oro" del presente
Se carcajea del mundo
Mercado -contabilizado
Marcado en la ordenada mente
De un disco duro en el burlesque planetario
Me detuve frente a ventanas de ventanas
Futuro joven sol en cada ojo
Viejas llaves de primeros viajes
Así estoy vestido con cuerpo de anciano
Tocando las puertas de la tierra
Con herramientas no vistas
Ni oídas bajo el toldo azul
En la búsqueda de los amores
En todos los sueños

 

 
 
CRONICA
 
Mientras el tiempo va tocando su flauta sin aire
dando vueltas en su velocípedo sin tierra
yo me siento en una banca del Centro Comercial
a ver escaparates con maniquíes flotantes
pasillos con multitudes sonrientes
y bolsas de Diciembres musicales
entonces para distraerme saco
fotocopias de rostros y miradas en blanco
las almidono y recorto para que vuelen
como letras en las conversaciones
del miércoles en el Art-Bar del Gladstone Hotel.

 



 
 

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