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Pablo Antonio Cuadra:
la construcción de un imaginario nacional -2-
Nicasio Urbina
En 1936 PAC publica en España Hacia la
cruz del sur. Manual del navegante hispano.
En ese año se estrena su obra Por los caminos
van los campesinos, donde se recrea el tema
rural nicaragüense. Publicada en forma de libro
junto con otras piezas de Cuadra en 1957, se
llevó a la televisión y ha sido incluidas en
varias antología del teatro hispanoamericano,
ganándole al poeta un lugar como dramaturgo
dentro del ámbito latinoamericano. La gran
mayoría de los textos nicaragüenses glorifican
de alguna forma la guerra, la justifican. Sólo
hay dos textos que explícitamente condenan y
critican la actividad bélica: Sangre santa
(1940) de Adolfo Calero Orozco, y Por los
caminos van los campesinos, obra teatral en
cuatro cuadros y un epílogo, estrenada en 1937.[2]
Esta obra del poeta Pablo Antonio Cuadra,
conocido entre sus amigos como PAC, es por tanto
el primer texto de nuestra historia literaria
que se pronuncia en contra de la guerra, la
manipulación del campesinado por parte de las
élites políticas, la expropiación de sus tierras
y el abuso sexual. En este sentido Por los
caminos van los campesinos, es una obra
revolucionaria, subversiva, que atenta contra
las estructuras de dominación hegemónica de
clase, y que se sitúa en la vanguardia de la
lucha por la justicia social en Nicaragua.
Muchos de los textos y escritores más
importantes de la historia literaria
nicaragüense, glorifican la guerra. Desde El
Güegüense, el proto-texto de la literatura
nicaragüense, [3] hasta la poesía de los
ochenta glorifican la guerra en nombre de
diferentes ideales revolucionarios. Adolfo
Calero Orozco es el único que en su novela
Sangre santa había desarrollado precisamente
el concepto inverso. En Sangre santa lo
que se da es la desmitificación de la guerra y
la valentía del militar. El espíritu bélico y la
arrogancia que ha caracterizado a toda la
literatura épica, son sometido a un proceso de
desconstrucción que desarticula los elementos
constitutivos del héroe, que desde la Ilíada
recorren la literatura universal. Pero fue
nuestro poeta Pablo Antonio Cuadra y su Por
los caminos van los campesinos, el primero
en desarticular esta mitificación, el primero en
presentarnos en un texto dramático, la
injusticia y la absurda mitificación de la
guerra.
Por los caminos van los campesinos
es una obra de factura aparentemente simple,
escrita en el lenguaje popular nicaragüense
propia del ambiente rural. En el primer cuadro
los conservadores que andan reclutando peones
para la guerra se llevan a la fuerza a Margarito,
y su mujer Rosa, lo sigue a la guerra, quedando
en casa sus padres Sebastiano y Juana, y sus
hermanos Pancho y Soledad. En el segundo cuadro
la familia está en una oficina de teléfonos
tratando de comunicarse con su hijo, ahora ya
teniente, que está en La Paz Centro, pueblo del
departamento de León. En el tercer cuadro
aparecen los liberales reclutando gente para la
derrocar al gobierno conservador, y esta vez se
llevan a Pancho, el otro hijo. Con ellos anda el
Dr. Fausto Montes, abogado que a todo lo largo
de la acción ha tratado de robarles su pequeña
parcela de tierra. En el último cuadro los
marines han invadido Nicaragua, y el teniente
Comfort llega al rancho acompañado del Dr.
Montes para resolver el problema. Se encuentra
con Soledad, le gusta y empieza un coqueteo que
termina en violación. Al final llega Sebastiano,
pelea con Fausto Montes y lo mata de un
machetazo. Finalmente, en el epílogo, cuatro o
cinco meses después, vuelve Sebastiano a su
rancho, su mujer ha muerto, sus dos hijos nunca
regresaron de las guerra, y cuando su hija
aparece, está embarazada con un hijo del yanqui.
Sebastiano se siente feliz de que un retoño
venga en camino, aunque sea el producto de una
violación, pero le pide a Soledad que se vaya.
El no quiere que el niño herede la "tuerce", -la
mala suerte- de su familia. Pero Soledad lo
interpreta como un rechazo porque el hijo que
lleva en las entrañas es producto de una "humillación".
En esta nota ambigua termina la obra. "Ahora sí
que va a nacer un hombre nuevo... Ahora sí"(105)
-dice Sebastiano-. Pero Soledad se va con un
sentimiento de rechazo, de pecado, de pérdida,
de humillación.
Como se puede ver la obra es quizás un
poco tremendista en su tratamiento, su
estructura carece de complicaciones y no hay
mucha hondura psicológica en los personajes.
Pero recordemos unos cuantos hechos importantes:
1) El poeta Cuadra escribió esta obra cuando
contaba apenas veintitantos años, una época de
muchas exploraciones y experimentaciones, apenas
saliendo de la fiebre vanguardista. 2) La
escribió para ser representada como teatro
callejero, en los atrios de las iglesias y los
parques de los pueblos, con la intención de
llegar al pueblo, abarcando al mayor segmento de
la población.[4] Por lo tanto su
estructuración no podía ser muy compleja, ni en
sus requerimientos escénicos, ni en su
representación textual, ni en su sistema
semiótico. 3) El principal objetivo de la obra,
es decir el intentio autoris del que nos habla
Umberto Eco, era denunciar ante el pueblo, a
menudo analfabeto, los abusos que se cometían en
nombre de la revolución, de los intereses del
pueblo, de la libertad y la justicia. Por lo
tanto, la función comunicativa del mensaje
exigía una exageración de los rasgos pertinentes
que permitieran la interpretación inequívoca del
sistema.
Ahora bien, a pesar de estas
características generales que he señalado, una
lectura detenida y estudiosa de la obra, nos
revela un gran número de cualidades y detalles,
que hacen de Por los caminos van los
campesinos, una obra de gran valor dramático
y literario. Empecemos por el vivo interés del
autor por hacer del rancho de Sebastiano
uno, si no el personaje central de
la obra. Toda la obra, exceptuando el cuadro
segundo, ocurre alrededor del rancho,
convirtiéndose éste en el signo semiótico más
importante del sistema. El drama que recorre
todos los cuadros de la obra es la lucha por
mantener su rancho y su tierrita. La Juana y
Sebastiano buscaron al infame Dr. Montes para
que les inscribiera la propiedad. La letra
escrita, el documento que da identidad y
propiedad a la existencia, el archivo que en la
ilusión de su contenido presta cierto aire de
realidad a la ilusión de la propiedad.
Campesinos que saben que esa tierra es suya
porque la heredaron de sus ancestros, de
generación en generación, pero que en la
ausencia del documento legal no poseen nada, no
existen. Por tanto la lucha por el rancho es el
kernel aglutinador de esta obra, alrededor del
cual se aglutinan los otros cuatro kerneles
dramáticos de la obra: el reclutamiento de
Margarito, el de Pancho, la violación de Soledad
y el encuentro/rechazo de Sebastiano y Soledad.
He aquí la descripción que nos hace PAC
del rancho:
Al pie del árbol -como debajo de un ángel
verde- está el rancho de paja de Sebastiano. Su
presencia, según las horas y su luz, es como la
presencia de la pobreza: humilde a veces,
peinado por la paz y sus brisas; dolorosa otras.
Rasgado por cóleras encendidas: cárdeno. A veces
cenizo, macilento, como el templo de miseria
bajo la luna. El rancho es un personaje que se
alegra o llora, que encierra el odio o deja
escapar la queja como un viejo animal famélico.
(17)
El cuadro tercero dramatiza la gran
tragedia de Nicaragua, y de toda América Latina,
desde nuestras independencias hasta nuestros
días: el continuo ir y venir de un partido y del
otro, en guerras revolucionarias, insurrecciones,
golpes de estado y luchas intestinas, sin que
cambien las estructuras sociales, sin que varíen
los problemas endémicos de corrupción,
empobrecimiento de las clases bajas,
enriquecimiento de las plutocracias, saqueo del
tesoro nacional, y manipulación de las leyes.
Ahora son los liberales los que andan reclutando
a los campesinos para tumbar a los conservadores.
El último cuadro termina por darnos una
versión deprimente de la situación política del
país. Las tropas intervencionistas han llegado
al país. Juana tiende a creer en que ellos van a
mejorar la situación, y aunque en teoría el
teniente Comfort -notemos la ironía del nombre-
dice que viene a civilizar a la gente, termina
afirmando que él es la ley (79). Como todos
sabemos la misión de paz y concordia de la
intervención americana termina en violación, la
invasión real del cuerpo de Soledad es símbolo
de la invasión armada sobre la soberanía
nacional, la invasión simbólica de su vagina y
la preñez indeseada, puede ser leída como la
relación de abuso y dependencia que América
Latina ha sufrido a manos de la imperialismo
americano.
Esto fue escrito casi inmediatamente
después del asesinato de Sandino, poco después
del desalojo de las fuerzas de marina del
territorio nicaragüense, lo que lo hace uno de
los primeros discursos anti-imperialistas de la
historia literaria de Nicaragua. Aquí, y el
algunos textos de Poemas nicaragüenses (1934),
el poeta Cuadra sigue la tradición de Darío en
la "Oda a Roosvelt", una tradición de anti-belicosidad,
de paz, de denuncia de las tortuosas
manipulaciones de la guerra, pero presentando
una posición de independencia civil y política,
de independencia de pensamiento y acción. La
misma que luego lo impulsará a oponerse a la
dictadura militar somocista, a denunciarla y
sufrir las consecuencias, y que luego también lo
llevará a luchar contra la dictadura militar
sandinista, sufrir censura y exilio, y ver a su
pueblo una vez más, bañado en sangre y perforado
por la balas.
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