|
Pablo Antonio Cuadra:
la construcción de un imaginario nacional
-5-
Nicasio Urbina
El poema titulado "E.T." inmediatamente
nos remite a la modernidad cinemática de
Spilberg aunque siempre nos asalte la duda que
tras las crípticas iniciales se encierre otra
cifra. Breve poema, escrito en Texas, en 1986,
donde el exilio que se canta en el poema es el
exilio del hombre frente a la mujer, esa
imposibilidad de ser, de penetrar, de entender
la esencia femenina, la humedad y la fragancia.
Hombre y mujer como elementos separados, hecho a
una misma imagen con materiales disímiles, a
veces incompatibles. En este poema el sujeto se
separa de la mujer que ama en virtud de una
diferencia siempre inalcanzable. Como la
diferencia derrideana del lenguaje, hombre y
mujer luchan por encontrarse, por com-penetrarse,
pero, inevitablemente, siguen siendo extranjeros.
"La isla de los Centauros", el poema más
extenso de la colección, es una reflexión sutil
e inteligente sobre la violencia y la guerra. La
fuerza ha derrotado a la inteligencia, la
belleza ha sucumbido bajo el casco de la herida.
Rubén es la figura que se percata del horror y
trata de salvar la dignidad de los hombres.
Poema dialógico, conversacional, que retoma la
estructura del famoso "Coloquio de los Centauros"
para presentarnos el estado de la patria en la
década de los ochenta. Los preclaros y honrados
centauros que un día defendieron la libertad y
la justicia, se han convertido ahora en asesinos,
han dilapidado los bienes, han manchado con
sangre inocente sus cascos y han arrojado saetas
a los niños. Ahora sólo reina la violencia y la
venganza, la violación y la muerte. Los jóvenes
han sido enviados a la guerra y toda la nación
se ha cubierto de luto. Sólo la hembra dice la
verdad, sólo la madre es capaz de levantar su
voz por encima del dolor y denunciar a los
raptores. Poema de graves sonidos y oscuros
colores, "La isla de los Centauros" cuestiona a
través de Darío la historia y la vida.
Pocos poemas tan bellos como "Canto al
atardecer de una revolución" donde la historia
de América se resume en función de sus
revoluciones, de sus cruentas batallas, de sus
traiciones. Desde Junín hasta nuestros días la
imagen de América es forjada por una revolución
que embiste contra otra revolución, y así, entre
guerra y guerra, se forja la estirpe del
continente. En ciclos infinitos y en silencios
de muerte, en dualidades que no conocer término,
en dominios de dominios de dominios. Pero la
gran sabiduría del poema no radica en la
Historia, radica en el corazón. Sólo con ese
corazón revolucionario, dispuesto siempre a
cambiar, a reevaluar, a perdonar, se podrá
superar esta secuencia de atardeceres que caen
sobre cada revolución. "Diariamente brilla en tu
mente una revolución / que debe ser superada en
tu corazón por otra revolución"(27).
La tragedia del éxodo se reconstruye
poéticamente en "Riverside", ese poema magistral
donde el /río/ y el /polvo/ funcionan como
signos de la peregrinación, de la continuidad y
del obstáculo. Pablo Antonio Cuadra maneja en
este poema las dos figuras fundacionales de la
Patria: Rubén Darío y Augusto César Sandino,
ambos en un camino, en un desplazamiento que los
ha de llevar a la vida y a la muerte. Imágenes
certeras y bellísimas de una fundación nacional,
que luego habrán de prolongarse en la lucha de
los nicaragüenses por subsistir dentro y fuera
de la Patria. Escrito en Texas, en 1988, este
poema se preocupa por el problema de la
migración a los Estados Unidos donde el río es
la marca fronteriza de la separación. Poema de
hondos y profundos sentimientos, donde el
recuerdo del rostro de la madre es la imagen de
la Patria, y el llanto es la poesía del dolor.
"Riverside" es un gran poema, composición
antológica que quedará como testimonio
imperecedero de esa década en la historia de
Nicaragua, marcada por la esperanza y la
decepción, por la Tierra Prometida y el Paraíso
Perdido.
"Una joven madre llora en la puerta de mi
Patria" es el poema que establece el locus del
canto. Esos ojos campesinos de madre tierna son
el lugar que el poeta privilegia para su
entonación. Nada se compara con esos ojos y ese
llanto. Los ojos, que miran la tierra que ya no
podrá tocar son el espacio ideal para que el
lenguaje, que no podemos tocar, enuncie la
tierra ausente. En esa dicotomía de
ausencia-presencia se cifra el misterio de la
poesía y se compone la tragedia del exilio. La
enunciación del canto se instala en la mirada
que llora y anhela, y de esa forma, dos acciones
intangibles, reflejan la tragedia del destierro.
Este poemario está dominado por el tono
grave y premonitorio, con la excepción de "El
nuevo tiempo", donde lo que domina es la ironía
y la tristeza. El verdugo que se erige en juez y
en profeta, el gobernante que con la espada
pretende construir al hombre nuevo, el padre que
castiga en nombre del amor. "El nuevo tiempo"
encierra en sus ocho versos una apología del
error y la falibilidad. Sólo los que nos
equivocamos somos capaces de acertar, porque los
que se creen incólumes sólo podrán construir
infiernos, paraísos inhabitables. Esta idea se
presenta más abiertamente en "1984", poema más
expositivo que lírico, escrito con la
indignación de la injusticia.
En el año 2000 PAC publicó El
Nicán-Nahuat, conjunto de poemas donde el
poeta continúa su titánica (re)construcción de
la nacionalidad nicaragüense. A lo largo de
veinticinco poemas PAC nos lleva por la historia
de nuestros antepasados indígenas, asistiendo a
los momentos más íntimos y decisivos de la
historia: la pasmosa pregunta existencial en "El
diálogo" o la engañosa conversación de dos
sujetos que se saben más inteligentes que el
adversario en "Lo que dijo el Tlatoani a Andrés
de Cereceda", la irrupción de la guerra en "Una
raya larga y roja en el polvo de la historia", y
la muerte en "Mictlán". Casi todos los temas
importantes de PAC están resumidos en este
poemario final, especie de suma poética, de
reflexión sabia y serena desde la cumbre de la
existencia. Libro que requiere de una exégesis
rigurosa, y que no hallará en este artículo ya
demasiado extenso, pero no puede evitar
mencionar esta colección con que PAC cierra su
periplo explorador de la nacionalidad. Luego
sólo restarán los "Biopoemas", y la obra
dispersa que poco a poco seguirá apareciendo.
Aunque todo eso sea muy valioso, la esencia de
la obra de PAC ya ha sido destilada.
El gran error del análisis generacional de
la literatura, es que no logra explicar la
amplia envergadura que la obra de un poeta puede
abarcar. Decir que Pablo Antonio Cuadra es un
poeta de Vanguardia es limitarlo a una etapa,
importante pero parcial de su obra. Exilios nos
vienen a mostrar que PAC llega ser un poeta
finisecular y posmoderno, ya que en estas
postrimerías del siglo XX, el problema de la
identidad y de la migración, del desarraigo y el
nacionalismo, establecen los vértices centrales
de la polémica. En estos poemas PAC nos
demuestra que los signos del canto y el poema
son el espacio del origen, en ellos se encierra
el conocimiento del principio, de la migración y
el desplazamiento, de una Tierra de Promisión o
un Paraiso Perdido, de un lugar en que habrán de
realizarse los sueños, las promesas del canto,
los signos del poema, y una tierra de la que hay
que partir para huir del horror. Ante tanto
movimiento, tanto azar y tanta migración, se
erige enhiesta la casa junto al lago, espacio
estable y firme, centro matriz de una tradición
y una genealogía, albergue hospitalario ante la
represión y la muerte, dadivoso hospicio ante la
pobreza. Y desde ahí la voz del poeta va
recogiendo los gemidos de su tribu a lo largo de
la historia, y la poesía de Cuadra, como lo
demuestran su sólida y extensa obra, alberga los
gemidos de todo un siglo.
Notas:
[1]."Ligera exposición y proclama de la
Anti-Academia nicaragüense. Primer manifiesto"
Originalmente publicado en El Diario
Nicaragüense, domingo 26 de abril de 1931.
Reproducido en El Pez y la Serpiente, invierno
1978-verano 1979, 22-23: 24-26.
[2]. Hay varias ediciones de la obra. Las
más accesibles son: Managua: Academia
Nicaragüense de la Lengua, 1957. Managua:
El Pez y la Serpiente, 1972. San José:
Libro Libre, 1986, correspondiente al
volumen VIII de sus obras completas (todas mis
referencias remiten a esta edición).Fue incluída
en la Antología del teatro hispanoamericano
de Carlos Solórzano, México: Fondo de Cultura
Económica, 1964.
[3]. Véase a este respecto mi artículo
"La miticidad de El Güegüense: proto-texto de la
literatura nicaragüense" Romance Notes,
35.1 (1994): 53-62.
[4]. Esto desgraciadamente no se pudo dar
en ese momento. Ni las condiciones históricas y
sociales lo permitían, ni las posibilidades
económicas y dramáticas del autor lo hicieron
posible. Sin embargo en 1937 fue llevada a las
tablas y desde entonces se ha convertido en la
pieza dramática que más representaciones ha
tenido en Nicaragua. De ella también se han
hecho adaptaciones radiales y televisivas.
B I B L I O G R A F I A
|