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Cronología de Azarías H. Pallais
1884:
Azarías H. Pallais nace en León el 3 de noviembre y es
bautizado con el nombre de Azarías de Jesús. Sus padres son
el doctor Santiago Desiderio Pallais y doña Jesús Bermúdez
Jerez, sobrina del caudillo liberal Máximo Jerez. La H
que figura corrientemente después de su nombre es un
recuerdo del abuelo francés Henri, afincado en
Nicaragua en la primera mitad del siglo XIX. Gobierna el
Presidente conservador don Roberto Sacasa.
1889-1896:
Recibe sus primeras letras y la enseñanza del catecismo en
la escuela parroquial de La Recolección. Cursa estudios
primarios en el Seminario Conciliar San Ramón. En 1893 José
Santos Zelaya sube al poder e inicia la revolución liberal.
1897:
Inicia sus estudios de secundaria en el Instituto Nacional
de Occidente.
1900:
Decide seguir la carrera sacerdotal e ingresa como
seminarista
al
Seminario San Ramón a cuarto año de secundaria. El Rector
del Seminario es el futuro arzobispo de Managua José Antonio
Lezcano. Cuenta entre sus maestros al culto sacerdote
nicaragüense Remigio Casco, doctor en filosofía y doctor en
derecho canónico por la Universidad Gregoriana de Roma. Es
un excelente alumno y desde sus 15 años imparte clases de
geografía a los alumnos de primer año.
1902-1904:
Obtiene en febrero de 1902 su grado de bachiller en el
Seminario San Ramón. Posteriormente estudia filosofía,
ética, historia universal e historia de la Iglesia en el
Seminario Mayor, mientras simultáneamente enseña lengua y
gramática en el Seminario Menor. En 1903 imparte también
clases de religión a los alumnos de quinto grado de
primaria, entre quienes se encuentra su futuro amigo José
Francisco Rivas Venerio (1892-1959). Durante el curso 1904
-1905 enseña historia universal en secundaria.
1905:
El 6 de enero el Presidente Zelaya expulsa de Nicaragua al
obispo Pereira y su clero, incluyendo a todo el profesorado
del Seminario San Ramón. Entre los expulsados se encuentran
también los seminaristas Azarías H. Pallais, entonces de 20
años, y el futuro arzobispo de Managua (1952-1968) Alejandro
González Robleto. Posteriormente Pallais marcha a París,
donde retoma sus estudios de teología en el Seminario San
Sulpicio a partir de octubre. Aprende francés.
1907:
Vacaciones de verano en Bretaña, terruño de sus antepasados
franceses. Es ordenado diácono el 25 de diciembre. Al dorso
de la estampa recordatoria imprime varios versículos
bíblicos. Uno de ellos dice: Vocabi te nomine tuo, meus
es tu: Te llamé por tu nombre, me perteneces (Is. 43,
1b) .
1908:
El día 4 de julio recibe su título de licenciado en derecho
canónico de manos del Arzobispo de París, Mons. León Adolfo
Amette, quien el 14 de ese mismo mes lo ordena sacerdote.
1908-1911:
Continúa sus estudios en Lovaina, Bélgica., donde estrecha
amistad con el seminarista costarricense Jorge Volio, con
quien viajaría por Europa. Recorre en sus vacaciones
Bélgica, Inglaterra, Alemania, Suiza e Italia. Obtiene su
título de doctor en teología en la Universidad Apolinaria de
Roma.
1911:
Retorna a León de Nicaragua. Durante la Semana Santa predica
en Ocotal el jueves santo. Su sermón y sus actitudes
escandalizan de tal manera a ciertos católicos
convencionales, que acuden con rumores alarmantes al obispo
Pereira, quien lo suspende a divinis (la más grave
sanción canónica). Su padre, don Santiago Desiderio, un
anciano de 72 años, sufre poco después un derrame cerebral y
muere el 29 de agosto. Anteriormente Monseñor Pereira
rectifica, anulando la suspensión al Padre Pallais.
Los marines norteamericanos intervienen en Nicaragua.
1911-1940:
Reside en León, donde ejerce una fecunda labor como
predicador, publicista y maestro. Vive en casa de su madre,
en el barrio de La Recolección.
1911-1926:
Se consagra a la docencia en el Instituto Nacional de
Occidente (INO), enseñando en diferentes épocas latín,
griego, francés, literatura, gramática castellana,
filosofía, geografía, historia, moral y religión. Cultiva
amistad con jóvenes de toda Nicaragua. Promueve la pastoral
juvenil, fundando la asociación El Agape de Tarsicio, que
promueve las obras sociales y actividades culturales.
Publica la revista El Surco, poco después interrumpida a
petición de Monseñor Pereira. Durante las vacaciones recorre
Nicaragua con sus alumnos. En 1925 enseña también en el
Seminario San Ramón, donde volverá a ser profesor durante el
período 1930-36. Publica sus libros A la sombra del agua
(1917), Espumas y Estrellas (1919), Caminos
(1921).
1920:
Viaja a Colombia para entrevistarse en Popayán con el poeta
colombiano Guillermo Valencia y solicitarle un prólogo para
su libro Caminos. Aquél no escribe prólogos para
nadie, pero le dedica un entrañable soneto.
1923:
Pronuncia ante los obreros de occidente sus famosas
Palabras socialistas, tres conferencias donde por
primera vez se enfoca desde un punto de vista cristiano el
candente problema social de Nicaragua. Lanza a los obreros
la consigna de nunca moncadizar, en alusión a José
María Moncada.
1926-29:
Director del Instituto Nacional de Occidente. Renuncia casi
completamente a la enseñanza para dedicarse por entero a la
dirección de este centro docente.
1927:
Publica El libro de las palabras evangelizadas.
Entre 1927 y 1932 se desarrolla en Granada el Movimiento
Vanguardista, al que pertenecen, entre otros, José Coronel
Urtecho, Pablo Antonio Cuadra y Joaquín Pasos. Estrecha
vínculos con este grupo de poetas e intelectuales
granadinos.
1928:
Publica su principal obra poética, Bello Tono Menor.
1929:
Sube al poder el gobierno liberal de José María Moncada. El
Padre Pallais deja la dirección del Instituto, seguramente
por presiones del nuevo gobierno. El 20 de diciembre ingresa
a la Academia Nicaragüense de la Lengua. El doctor Pedro
Joaquín Chamorro Zelaya expresa: “Un Chocano, una Juana de
Ibarbourou, un Valencia, un Zorrilla de San Martín nos han
venido a decir que aquí tenemos un Padre Pallais que vale
oro. Y que el espíritu de Rubén Darío aún suena con
cadencias rimadas en la tierra de los lagos”.
1930-36:
Período azaroso en la vida de Pallais: sufre graves
dificultades económicas a causa de una deuda asumida por
reparar el vetusto edificio del Instituto y que los
gobiernos liberales (primero de Moncada y luego de Juan
Bautista Sacasa) nunca le saldan. Es acosado por los
liberales y hasta acusado judicialmente de “contrabandista y
ladrón de vitrolas”. Inicia la traducción de La Ilíada,
obra que se extravía posteriormente a la hora de su muerte.
En 1931-36 es profesor de primero y segundo año de
secundaria en el Colegio de señoritas Santa Rosa.
En diferentes medios peridísticos del país comienza a
publicar sus Glosas, “una de las formas más
originales y bellas en que se ha expresado la literatura
nicaragüense”, según Pablo Antonio Cuadra.
1932:
Durante la campaña electoral, Pallais toma postura pública a
favor de los conservadores, pronunciando el 30 de agosto un
discurso en un mitin de Granada, donde es vitoreado.
1933:
El 1 de enero asume la Presidencia el liberal Juan Bautista
Sacasa y anuncia el nombramiento de Anastasio Somoza García
como Jefe Director de la Guardia nacional. En mayo Pallais
viaja como conferencista a San Pedro Sula, Honduras y en
noviembre a El Salvador. En la Universidad de San Salvador
es ovacionado y se le confiere el doctorado Honoris
Causa; sin embargo, el arzobispo Núñez y Argumeo lo
califica de “inconsciente e irresponsable” a raíz de su
postura crítica en cuestiones sociales. Pallais, sin
nombrarlo, le dedica un poema en que dice: Es Obispo, la
Cruz lleva por fuera: en el alma, por dentro, mis ojos no
ven nada de Jesucristo.
1934:
El 21 de febrero Sandino es asesinado por la Guardia
Nacional.
1936:
El 6 de junio Juan Bautista Sacasa pone su renuncia ante el
Congreso Nacional a raíz del Golpe de Estado impulsado por
Somoza García. Se instala el gobierno interino de Brenes
Jarquín.
Los intelectuales del grupo de Vanguardia y Pallais apoyan a
Somoza García.
De junio a septiembre de 1936 Pallais es restituido a su
antiguo cargo de director del Instituto Nacional de
Occidente, pero a raíz de un incidente se le destituye
intempestivamente: durante una velada en León pide a un
estudiante que suba al estrado para retirar la bandera
mexicana. El hecho es magnificado por la prensa liberal y el
embajador de México formula protesta oficial ante la
cancillería nicaragüense. Chinandega y Granada apoyan a
Pallais. Se argumenta que según las leyes nicaragüenses en
ocasiones solemnes únicamente debe rendírsele homenaje a la
bandera nacional, pero el nuevo hombre fuerte -Somoza
García- necesita apoyo internacional y sacrifica a Pallais.
En ese mismo año —no sabemos exactamente si en compensación
por su destitución o ya previamente— Somoza le nombra
Capellán de la Guardia Nacional, pero –según atestigua
Joaquín Sansón Argüello en un artículo publicado en Los
Lunes de La Nueva Prensa el 29 de agosto de 1949-
Somoza García “empieza a desconfiar del Capellán y se le
mete entre ceja y ceja que el Padre Pallais era capaz de
cambiarle la Guardia, engulléndole ideas que no calzaban con
la política del viejo director de la G. N.”. Tales ideas
las refiere otro testigo, Raúl Arana Montalván, en su libro
Cosas pasadas o Caribe convulso (enero 1979): Pallais
inculcaba a los soldados que no debían comportarse más como
tropa de ocupación norteamericana ni pisotear a los débiles,
sino convertirse en un ejército profesional, digno y
decente, que propiciara la justicia social. En consecuencia,
Somoza García destituye al Capellán de la G.N. (¿1939?).
Pallais rompe con Somoza García.
1940-1954:
Monseñor Tijerino y Loáisiga le nombra párroco de Corinto,
donde permanecerá hasta su muerte. Desarrolla un intenso
apostolado sacerdotal, que cubre también a El Realejo y El
Viejo. Instala al principio una escuela primaria
parroquial, pero al finalizar el año el Ministerio de
Educación Pública rehúsa autorizarla y tiene que cerrarla.
Ejerce una amplia labor catequística con los niños y las
niñas del puerto. Intenta revitalizar la anquilosada piedad
popular, lo cual le acarrea incomprensión de parte del nuevo
obispo de León, Monseñor Oviedo y Reyes . Ejerce una
influyente labor como predicador de masas durante las
grandes festividades litúrgicas. Su presencia humana
impacta profundamente: “Toda la gente decía -refiere como
testigo Otto Schmidt- que el párroco era un
santo...Chinandega, El Viejo y Corinto fueron los tres
puntos donde se formó el triángulo luminoso del amor para
este hombre. Estos pueblos conocieron sus dulzuras, sus
bondades, su mansedumbre, su humildad franciscana, sus
tristezas... El Padre Pallais fue todo amor...fue uno de los
inmolados del siglo XX”. Su delicada solicitud hacia las
prostitutas del puerto de Corinto le granjea su simpatía y
veneración.
1947:
Publica Epístola Católica a Rafael Arévalo Martínez.
1951:
Publica su último libro de poemas, Piraterías o Caminos
que están por debajo de la historia.
1953:
La Universidad Nacional de Nicaragua le comunica que ha
decidido otorgarle el doctorado honoris causa y
Pallais se prepara para el acto, pero a última hora la Junta
Universitaria revoca su decisión, optando por ofrecer ese
honor al Embajador Norteamericano. Se organiza una protesta
nacional en apoyo al Padre Pallais. Sus amigos y discípulos
le ofrecen un homenaje de desagravio en León, donde
participa el poeta jesuita Angel Martínez Baigorri.
1954:
La Iglesia católica celebra en Roma el centenario de la
declaración dogmática de la Inmaculada Concepción de María.
El Padre Pallais expresa a sus amistades el deseo de
participar en dicha festividad mariana y su sobrina
Salvadora DeBayle de Somoza le ofrece el pasaje. La
expectativa de regresar a Europa después de tantos años
despierta en él una gran alegría. Comienza sus preparativos
de viaje. Somoza García se burla de él, negándole a última
hora el pasaje prometido. “Si así me critica en sus escritos
dentro del país –razona el dictador- ¿qué no dirá en el
extranjero?” La humillación recibida le afecta profundamente
a Pallais y durante el viaje de regreso en tren hacia
Corinto sufre un ataque de apendicitis. Muere en el Hospital
San Vicente de León, el día 6 de septiembre a las 7 p.m.
después de restablecerse de la operación de apendicitis,
como consecuencia de un infarto agudo del miocardio.
Fuente: Argüello Lacayo, José.
Un
pobre de Jesús. El poeta de las palabras evangelizadas,
Editorial Hispamer, Managua, 2000
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