Marea convocada

Porfirio García Romano*

Marea convocada es un libro que presta especial atención a las relaciones personales, donde el sentir: las rupturas y el desgarro dentro de la poética, son mayores que las reconciliaciones.

Es un libro personal, que sin embargo, a pesar de venir de lo privado, se convierte en un extenso canto general, proporcional a un sinnúmero de voces. Como poemario es un canto íntimo y desgarrador por ser fruto de este siglo. Aunque va más allá de lo aflictivo, porque cita y deja escapar otras emociones. Carola Brantome, exprese lo que exprese, en sus procesos de elaboración poética se esfuerza y logra, una elaborada composición. Un material cerrado y perfecto, fruto de un cuidadoso modelar poético.

En este caso, el libro es producto de un movimiento alternativo y diario. Es el resultado de una serie de motivaciones que cubren y abandonan a la autora, como producidas por esas acciones del sol y de la luna y el giro del globo terráqueo, exactamente lo que da lugar al nacimiento de las mareas.

Este libro es un producto del diario oficio de escribir y no del temperamento de la autora, sólo comparable, y de ahí su nombre con las mareas, esa expansión y contracción de las aguas marítimas de la esfera terrestre.

DEL VIENTO Y DEL MAR

En su proceso de elaboración los poemas escritos en este libro, han surguido de forma espontánea y planeada, como partes del viento del mar. Versos que se arrastran como los residuos y la espuma que traen las mareas. Aguas, palabras compuestas, movidas por las atracciones y distracciones de quién las convoca, en esa aparente, presencia y ausencia, del ir y venir, de la inspiración artística de la mente poética que las construye.

Sin embargo hay una serie de situaciones, más allá de lo lunar o lo solar, que en el interior creativo de Carola Brantome, se combinan con su contingente actualidad y por su invocación, trayendo el reflujo de nuevos versos a las orillas de la superficie y áreas de la página.

Versos que son como la costa arenosa, que recoge conchillas, caracolas, piedrecillas, basuritas, desgastadas maderas e incluso nombres de personas que alguien escribió con los dedos en la playa, para luego abandonar. Aguas ascendentes o descendentes, flujos o reflujos, llenas o resacas, repulsiones y atracciones, astros en conjunción o en oposición que se atraen o se empujan.

DEL NOMBRE DEL LIBRO

Carola Brantome en su persistente y continua labor poética, que es constante. Después de un tiempo de mantener sus aguas en su depresión más baja, inmóviles, en bajamar, ha puesto, sus aguas en pleamar, a su mayor altura, para hacerlas permanecer y presentarnos hoy una Marea convocada.

De ahí el nombre de esta obra. Palabras que no habían llegado a la playa y estaban ateridas, sin poder abordar espacio y tiempo preciso, arenizar, paginarses diríamos, han desembocado después de un sentido llamado, en una intensa marea, para ser un mare magnum. Un lleno de versos tranquilos y hasta el tope, tocando, mucho más allá de donde llegó la marea del día anterior. Carola Brantome en este su libro trasciende su obra antes realizada.

Interrupciones, inconvenientes, obstáculos, se han vuelto hoy oportunidad de nuevos caminos, pero esta vez, la poeta ha convocado la unión y la reunión, preguntándose firme y muy decidida, al igual que Luis Alvarenga, poeta salvadoreño: Quiero saber si la marea convocada/ será más tarde pozo afortunado/ de la sed o sorbo cálido de la arena.

EL MAR COMO SELVA

A diferencia de su primer libro Más serio que un semáforo(1995) donde la poeta toca, ausculta lo urbano como si la ciudad fuera extensión total o parcial del cuerpo humano, la ciudad como un cuerpo, Marea convocada (1999), es la penetración a una jungla o especie de selva intrincada, llena de lianas, misterios y asuntos finiseculares. Una verde oscuridad donde rayos de luz surgen de sus entresijos, para alumbrar al lector, vestido de explorador con la mochila llena de asombro.

Aventurarse a penetrar en Marea convocada, es vivir un tanto, la misma experiencia de aquella pareja, los personajes de Alejo Carpentier en los Pasos perdidos, que penetran en la selva Amazonas, buscando instrumentos musicales primitivos, y la jungla los contempla, devora, abruma y absorbe. Es la selva como una gruta barroca llena de zarcillos y árboles entre la luz y la penumbra de angelitos traviesos que te contemplan con ojos chispeantes e irónicos.

Esta selva, es a veces bosque, a veces cueva y a veces mar. Es a veces selva que muestra escondites lanceolados de oquedades, que al describirse como ambientes intactos, sólo son imágenes oníricas: producciones surrealistas. Recintos verdes, negados al cielo, formados por la parafernalia de recuerdos, donde habitan las flores y las sombras.

EL PAISAJE EVIDENTE

Lugares creados por la escritura a partir de los paisajes que incidieron sobre la autora. Paisajes que tienen una sola lectura que la escritora reconoce de los recovecos de las tramas íntimas que lo inspiraron. Paisajes que tienen una lectura diferente para el lector, que no es uno sino varios. Y cada uno de ellos, los lectores, va recibiendo en su lectura una pieza de arte independiente sin dejar lo sufrible y placentero que hirió la sensibilidad original de quién la hizo.

La lectura de los poemas de la Marea convocada en su primer capítulo, que lleva el mismo título del libro entero, es esto. Un paisaje particular que describe una realidad sui géneris e independiente, asuntos personales que motivaron a la poeta: cosas íntimas, razones y sinrazones de los amantes, amigos, familiares, cuyas vivencias trascienden en asuntos universales cuando se tamizan y quedan en lo poético.

Mas, también la selva puede convertirse en bosque que enseña la sencillez de la escritora. Y las citas de alguna persona, sus referencias o recuerdos perdidos o encontrados se tornan o transforman en las ramas del bosque, en las islas, las playas o los mundos que lo componen. Lo siniestro revelado a la luz del día. La escala devorada por el paisaje. Bosques de hongos o un cielo comido por una gigantesca boca.

EL ÁMBITO DEL BOSQUE

Se traduce que hay de escenografía un bosque y no una selva, cuando florece en los poemas cierta sensualidad más íntima, un tanto de ternura, cierto recinto de delimitadas medidas, objetos que participan como personas, habitantes de este espacio y muchas veces seres de un bosque real que no existen, como las corzas en sentido figurado que conviven con mundos creados en un sentir surrealista.

Muchos de los poemas están marcados por el recuerdo o interés hacia una sola persona, pasando a describir lo interior. Un recinto especial que se traduce en una especie de cueva, donde se atisban ciertos objetos, que en algunos casos cobran vida como personajes. Ya sea personajesn concretos o sólo personajes de conversación.

Poemas que habitan las cavernas, lo primigenio, la primera agua, las primera palabras, son también encontrados o descritos en el paisaje cerrado de una cueva en el primer capítulo de Marea convocada. Conversaciones dativas, la poeta como creadora del universo, el cuerpo y el alma que, dicen los versos, son entregados. Y la búsqueda de una manera especial de crear la palabra, de dejar ir la palabra.

LAS MAREAS DEL EROTISMO

Versos cargados de lo erótico que no dicen ni dejan de decir: ...tampoco sé que haría/ el mastilito adobado/ el paquetito alado/ le pediría y le regalaría las gotitas/ lo lucito para el deleite ensalivado/ arriba abajo/ cuando se engalgan apuran la crecida de agua/ el muslo/ los santos óleos... Misterio y erotismo comulgando en el paisajede este planeta como en el paisaje de otro planeta.

La escenografía de los poemas como habitando una cueva no omite las escenas penumbrosas y fantasmales. Tampoco caricias que sólo son caricias. O caricias que son como objetos inmiscuidos. Versos que preguntan por el amante que es un enigma, un símbolo de libertad. Palabras que construyen versos eróticos porque trascienden la simple sensualidad del gusto, y se argumentan con un ácido o salobre sabor. La lamida y el ardor de una herida.

Lo erótico que va más allá del poema, porque cita palabras como viscoso, agualotoso, gelatinas pasando por la garganta, la pelambre en conductos que se atoran. O poemas eróticos también construido por tan sólo el mero roce de los cuerpos, la descripción del silencio de los amantes o la ausencia de caricias que hacen caricias. Pero además de la selva, el bosque, la cueva como contexto, está presente el mar.

LAS PARTES DE LA MAREA

El mar no es el mar en su concepto estricto, sino que es un mar figurado, en fuerza, tamaño, movimiento aunque no omite la decisión y el registro de escribir sobre el tema, también elije el lenguaje y la forma. El concepto de mar remite además al nombre de la autora: Carola igual caracola, a su nacimiento e infancia en una ciudad marítima de Nicaragua, San Rafael del Sur. Lugar de tierras calizas que encierra antidiluvianos fósiles que besan el agua del océano Pacífico.

La primera parte del libro es un tanto autobiográfica, resalta escenas de infancia, ampliamente abordados también en “Más serio que un semáforo.” “Atrium con clavicordio” es la pasión amorosa en base a lenguajes y figuras marinas que tiende a ser monotemático y no como la tercera parte “Frutas creciendo” que en realidad, es la búsqueda de la unidad de asuntos dispersos, y en verdad, la primera parte que se hiciera de este libro organizado en un período de unos cinco años. El libro concluye con “Juego a ser” donde la escritora aborda su yo actual.

ORIGINALIDAD E INFLUENCIA

Carola Brantome en su “Marea convocada” no reniega de sus encuentros y saberes que corresponden a sus inquietudes o vicisitudes, en la elaboración de su pensamiento poético. La cita de Ernesto Mejía Sánchez “Vino a mi oscuridad una paloma ciega”, es más que una cita sugerente, la ilustración de una encrucijada en un determinado momento de la elaboración de su libro, que equivale a decir parte de su vida, por estar ella entregada de oficio en cuerpo y alma a la poesía.

Pero las influencias claras y precisas que la alimentan, mas no la niegan, son las de la obra de Octavio Paz, de donde toma la mirada, la palabra como piedra base, la relación amororosa a dos, la incomunicación. Otro inevitable es Jorge Luis Borges en la manera que ataca símbolos y juega con determinadas llaves que abren ciertos candados, el tiempo, el olvido. Por los demás, hay otros, pero todos son autores digeridos. Atmósferas que ella apropia con todo el sentido de posmodernidad, sin negarse a la obra citacional, evidente y clara en algunos casos.

De estos últimos autores, en los temas y poemas de “Marea convocada” en particular, asoman nombres como Fernando Pessoa, José Lezama Lima y Jaime Sabines El concepto de apropiación y ataques muy contemporáneos a la originalidad, es en Carola Brantome, lúcido y consciente. Así como lo toma lo deja. Muy posmoderna diría de ella algún teórico de la posmodernidad.

ARTISTA DE SU TIEMPO

Mas, Carola Brantome en esta su “Marea convocada”, donde no perdona ni temas clásicos, como algún que otro poema donde personifica nombres o dramas homéricos, ni canciones populares o asuntos triviales, muy perdidas en las tramas y dramas del kitsch, para el material de sus poemas; se subraya posmoderna, mientras ésta sea la definición del espacio y del tiempo que le ha tocado nacer. Tan sólo reconociéndose como una artista de su tiempo.

“Marea convocada” es la obra de una poeta del relevo de este tiempo. Carola Brantome, es en su constante bregar en las labores de poeta una artista reconocida, más por la calidad de su obra.

“Marea convocada” reune entre sus páginas una obra trascendental por la unidad y novedad de forma y contenido. Una obra equilibrada proporcional a la vida interna y externa de la sociedad nuestra claramente constrastada. Una obra que dice que la poesía en Nicaragua aunque no abunda en verdaderas realizaciones y aportes no es un mito. Es. Existe. También la están haciendo las mujeres.

Managua, 29 de agosto de 1999.

 

*poeta y arquitecto nicaragüense

 
 

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