La reconstrucción de un poema:

 

 

Escenas y Episodios de Edwin Yllescas

 

 Introducción de Franklin Caldera*

 

 

En enero de 1969 apareció en la primera página de La Prensa Literaria (LPL, suplemento literario del diario La Prensa) un impresionante poema de Edwin Yllescas (Managua, 1941), uno de los más destacados poetas de la generación del 60, titulado Escenas y Episodios, ilustrado con una foto de Faye Dunaway en Bonnie y Clyde. Era la primera vez en Nicaragua que una foto formaba parte integral de un poema.

El poema mezclaba el ambiente nocturno de los alrededores de un cine de la ciudad de Estelí, con la guerra del Viet Nam. Casi 25 años después fue incluido en el poemario de Yllescas titulado Algún lugar en la memoria, que cubre la casi totalidad de la obra de su autor. Para mi decepción, el poema había sido considerablemente reducido y la foto no era ya de Faye Dunaway.

Tan interesante como el poema son las anécdotas en torno al mismo. La primera anécdota explica, en parte, algunos de los cortes sufridos por el poema a manos de su autor. En Escenas y Episodios un joven esteliano, identificado con nombre y apellido en la versión original (LPL), fallecía en la guerra del Viet Nam y en su cadáver se encontraba la foto mencionada. Pero el verdadero joven, que había vivido con su familia en Estados Unidos, estaba vivo. Su padre se presentó en las oficinas del diario La Prensa protestando ante su director, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, porque el joven poeta había "deseado" la muerte de su hijo, y pidiendo que fuera despedido. De más está decir que Pedro Joaquín apoyó a Edwin, declarando solemnemente ante el airado padre que "Dentro de cien años, nadie se acordará de su hijo, pero todos vamos a recordar ese poema", al que calificó de "tremendo poema".

La segunda anécdota es más curiosa y me la relató el propio Edwin en un correo electrónico que transcribo textualmente:

Días después de ese incidente, llegó a LPL otro hombre muy mayor. Me dijo que siendo muy joven, él había combatido con las tropas de Zelaya en las batallas de la Unión y Ajacutla, en El Salvador: –"Desbaratamos a los pobres cadetes que lanzaron contra nosotros. Ellos tenían fusiles viejos y nosotros les pusimos las máquinas. Los tronchamos como cepas de plátano. Después los saqueamos. A uno de ellos le agarré la cartera y allí estaba la foto de esa mujer. Me enamoré de ella, y aún ahora la amo. Así que, ¡por favor!, dígame de adónde sacó esa foto". Traté de explicarle que esa mujer era una actriz de cine llamada Faye Dunaway y que la foto la había sacado de la revista Vanidades. No me creyó. Para seguir explorando su memoria y los caprichos de la vida, le pregunté que si podía visitarlo en su casa. Su dirección era del Cine Dorado media cuadra al lago y media arriba. –"Vea –le dije yo–, qué coincidencia, yo vivo en la misma zona. Del Cine Dorado, cuadra y media al Sur, tres arriba y media al Sur. Frente al Templo San Francisco en Bolonia". –"Casualidades de la vida –me respondió– por allí fue que se me extravió la cartera con la foto que le estoy diciendo."– Lo visité dos veces y terminé por regalarle una foto tamaño cartera de nuestra amiga Faye. El viejo se llamaba Horacio Sánchez. Nunca más lo volví a ver. Pero un poema escrito 65 años después le devolvió un sueño que nunca existió.

La tercera anécdota se refiere a un profesor de Producción que tuvo Edwin en el INCAE, el Dr. Robert Mullins, que había sido jefe de una base militar en el Pacífico. Mullins pensó que el poema transcribía una anécdota real y le dijo al poeta: "Usted por lo menos se acuerda de sus amigos caídos en combate. Muchos de los míos cayeron en Anzio, en Guadalcanal, en Corea. Nadie les escribió un poema. Yo me sentiría honrado de haberlo tenido en mi pelotón. Es muy linda la mujer de su amigo. Los aerotransportados, especialmente los de la 101, se llevan las mejores chicas". No es casual, afirma Edwin, que ese trimestre su mejor nota fuera en Producción.

En la versión aparecida en Algún lugar en la memoria, que denominaremos versión desmochada, se eliminó el nombre del joven esteliano supuestamente muerto en Viet Nam; y la descripción del Cine Montenegro y sus alrededores, queda difusa. En la versión original, Edwin reconstruyó magistralmente ese entorno, siendo Escenas y Episodios uno de los pocos poemas nicaragüenses que reproducen un entorno real específico con tanta magia y precisión.

El comienzo del poema original es extraordinario. El poeta recuerda algunas películas que vio en los cines Montenegro e Ibis y describe con pinceladas impresionistas los billares que quedaban "al doblar la esquina del Hotel Alpino". Uno vuelve a sentir el frío de las noches estelianas, aun sin haber vivido allí.

Primero pensé que debía rescatarse la versión original, olvidando la versión desmochada. Pero comparando las dos, descubrí que la versión desmochada está más cuidada que la original, la que fue escrita al calor de la juventud, con algo del estilo farragoso de muchos poemas de la época. Me he tomado el trabajo de reintegrar al poema algunas partes suprimidas conservando las correcciones hechas por el autor para su versión desmochada. La nueva versión que ahora presentamos es producto de la fusión selectiva de las dos anteriores, conservando, como en la versión desmochada, el anonimato de los personajes.

También me he tomado la libertad de hacer pequeños ajustes para que la fusión resulte más fluida. En la sección final sobre el supuesto comunicado de la 101 Aerotransportada me ha basado más en la versión original, eliminando palabras y expresiones de incertidumbre en la versión desmochada, como "tal vez hablaba" o "me parece que la información agregaba", que carecen de sentido al transcribir el poeta textualmente dicho comunicado (con la foto y la dedicatoria).

La versión que presentamos a continuación (con la aprobación de Edwin, por supuesto) devuelve al poema su grandeza original enriquecida con la perfección formal de la versión desmochada. Cada palabra, cada verso, cada expresión es obra de su autor. En un mensaje por correo electrónico de fecha 25 de mayo de 2002, Edwin me dice: "Que yo sepa nunca se ha intentado la reconstrucción de un poema a partir de un lector. ¡Y eso no me parece poca cosa! Es la primera vez que lector y autor se encuentran en un espejo que devuelve dos imágenes de un mismo poema. Si lo logras, será evidente que la escritura es un fenómeno que sólo tiene vida cuando se establece la complicidad lector-autor".

(Península de La Florida, 25 de junio de 2004)

[tomado de 7 días]

*poeta y crítico de cine nicaragüense

 
 

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