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Juez
y parte de Erick
Aguirre
Francisco Valle
Juez y
Parte, de Erick
Aguirre. Managua, Instituto Nicaragüense de
Cultura, 1998, 210 pags.
Auspiciado por el Departamento
Editorial del Instituto Nicaragüense
de Cultura, el joven poeta y novelista Erick
Aguirre ha visto recientemente publicada su obra
de crítica
literaria
«Juez
y Parte»,
la cual obtuvo por sus méritos
Mención
Honorífica
en el Certamen Nacional Rubén
Darío
1996, en la rama de Ensayo.
Rubro muy poco abastecido por
los escritores nicaragüenses,
el ensayo es uno de los géneros
menos visitado en nuestra literatura por los
intelectuales del país,
seguramente debido a la sólida
preparación
académica
y humanística
que para la redacción
y elaboración
de sus páginas
se requiere; género
más
bien fundamentado en las tesituras de la razón
que en las iluminaciones intuitivas, más
en el logos que en la pasión,
más
en la historia del pensamiento que en la biografía
personal de sus protagonistas, en su discurrir
encontramos los hechos culturales o sociológicos
más
importantes que van marcando el curso de una
sociedad, género
de la interpretación
de los hechos o de análisis
literarios, el ensayo anuda todas las facetas
del conocimiento humano para darnos una visión
y síntesis
de una
época
histórica
o de una etapa de la cultura de un país.
De ahí
el valor de un libro de ensayos sobre temas de
literatura como el que ha escrito y recopilado
el poeta Erick Aguirre, obra que abarca una década
del acontecer cultural de Nicaragua, tanto en la
creación
poética
y novelística
así
como en los variados enfoques políticos
del autor emanados desde su propia subjetividad
de escritor y de artista comprometido con su
obra creativa, y al mismo tiempo, atento al
acontecer social y colectivo de su entorno en la
realidad nacional.
Estudios de apreciación
o análisis,
páginas
de aproximaciones o juicios, artículos
de crítica
literaria, propuestas de planteamientos estéticos,
de opinión
o de exégesis
consagratorias, todos los trabajos de
«Juez
y Parte»
fueron sucesivamente publicados por el autor en
los diferentes periódicos
del país,
aparecidos durante los años
más
polémicos
y convulsivos que tuvo que vivir Nicaragua
(1980-1990), sometiéndose
a una dura prueba la nación
en su capacidad de subsistencia y en su
capacidad para sobrevivir cuando todos los
estamentos y componentes humanos estaban
abocados a la formación
de un nuevo orden social.
Los ensayos reunidos
El libro se compone de cuatro
secciones para un mejor desarrollo de su temario:
I. Nuevos escritores de Nicaragua, II,
Literatura y Revolución
Sandinista (Traumas y Dilemas); III;
Predilecciones mundanas; IV. Otros temas.
En la primera parte el autor
reúne
veinte ensayos centrados principalmente en los
avatares que las diversas obras de creación
poética
han seguido; ensayos que se inician con una
incursión
en la poesía
de Ana Ilce Gómez
y termina con un trabajo sobre el itinerario
creativo de Juan Carlos Vilchez, en el espacio
intermedio el autor practica varias calas analíticas
en las obras de Alvaro Urtecho, Raúl
Orozco, Manuel Martínez
y Gustavo Adolfo Páez...
así
como en las publicaciones del mejor cuerpo
cantante de nuestra poesía
femenina y que es detalladamente estudiada en
las obras de Blanca Castellón,
Daysi Zamora y Gioconda Belli, prometiéndonos
a los lectores en un acto de contrición
y mea culpa un futuro ensayo sobre la poetisa de
la ciudad de León,
la impalpable Yolanda Blanco.
En la segunda parte del libro
el autor recopila sus ensayos referentes a la
situación
política
y social de Nicaragua durante la Revolución
Sandinista, señala
sus aciertos y errores, sus
áreas
permisibles y sus limitaciones en el ejercicio
libre del pensamiento crítico
y creador, las relaciones entre política
y cultura, enfatizando argumentalmente sus
convicciones sobre la inutilidad de los dogmas
ideológicos
frente al natural desarrollo de una sociedad en
marcha; en este segundo capítulo
el autor incluye también
su ensayo sobre
«El
Comando Beltraniano de Saneamiento Literario»,
agrupación
con fines demoledores en el
área
de la cultura que tuvo en sus comienzos un
nacimiento febril y entusiasta, pero (llamarada
de petate) -se apagó
rápidamente
en su accionar después
de dos o tres escaramuzas en los diversos medios
de comunicación
en managua, promotores de esta labor aséptica
y necesaria fueron el pintor y narrador Donaldo
Altamirano, cabeza y teorizador del grupo,
rodeado en su programa por los escritores Juan
Chow, Félix
Navarrete y Carlos Rigby, contando también
con la asistencia y asesoría
del inefable declamador y eximio guitarrista
Xavier de Jesús
Quiñones
y Reyes, poeta con nombre de obispo...
SALA DE CONSAGRADOS Y EL
ULTIMO TREN DEL SIGLO XX QUE PASA DICIENDONOS
ADIOS
En los dos
últimos
capítulos
el autor incluye sus ensayos
«Predilecciones
Mundanas»
en los que incursiona en las obras de Milán
Kundera, Cesare Pavese, Octavio Paz y Jorge Luis
Borges, trabajos en los que Erick Aguirre
obtiene sus mejores logros de madurez y estilo
en la valoración,
análisis
y apología
de estos escritores fundamentales del siglo XX,
en la sección
«Otros
temas»
pasa revista a la obra del poeta Martínez
Rivas, cae en las redes traicioneras de la
apetitosa cronista brasileña
Berenice Maranhao, se tutea despreocupadamente
con Chávez
Alvaro, huye asustado ante los castigos divinos
y fantasmas y castañedos
que desenterró
el vate masatepino Sergio Ramírez
en una hora de no muy felices nostalgias,
reprende a Pablo Antonio Cuadra por su cariñosa
amistad en España
con los antiguos de La Falange (¡oh
sombra sagrada de José
Antonio, voy a invocarte¡-!
Oh banderas de Primo de Rivera, llevádme
hasta la victoria/), se arriesga con valentía
por los caminos poéticos
de Zepeda-Henríquez,
observa con respeto a Joaquín
Pasos, para finalmente alejarse conduciendo la máquina
del tren de la literatura nicaragüense
en cuyo
último
vagón
(los
últimos serán
los primeros), Marta Leonor González
nos pasa diciendo adiós
con la mano levantada y sus 400 elefantes que le
sirven de cortejo.
ACTUALIDAD Y TRAYECTORIA
Pluma de gran soltura y
ágil
fraseo, Erick Aguirre, escritor en búsqueda
de la verdad y en busca de su verdad, escritor
que desde hace varios años
es una de las más
valiosas promesas del periodismo en el país,
y que pese a su juventud, con el correr del
tiempo ha ido incrementando su dominio en la
presentación
de los temas de actualidad ya sean del campo
social, político
o cultural, es lo que en los medios de información
pública
latinoamericana se ha convenido en llamar
«un
periodista de raza»,
denominación
que caracteriza a un periodista creativo, que
asuma sus cargos de responsabilidad social,
cuestionador de cualquier acción,
status o suceso que afecte a las grandes mayorías,
un observador y crítico
de actitud contestaria, defensor de la
institucionalidad con que debe gobernarse un país
y heraldo de las luchas por la libertad de
prensa y expresión
en cualquiera de las formas en que la información
tengan que comunicarse, aún
a costa de su comodidad o de su propia vida.
Para un
«periodista
de raza»
ese es el camino a seguir; pero claro, tienen
que pasar lustros o décadas
para que un escritor artístico
o un intelectual de acción
puedan acabar su obra o cumplir con su destino.
Para finalizar y regresando al
libro
«Juez y Parte»
de Erick Aguirre, tendríamos
que decir que su obra llena un gran vacío
de información
en el terreno de la literatura nacional,
actualizando la apreciación
del corpus poético
de nuestros más
antiguos escritores bajo nuevos enfoques de
criterios y análisis,
y que con sus opiniones orienta al lector para
entregarle un panorama actual de nuestra
literatura valioso de datos, juicios, anécdotas,
reflexiones y observaciones, una obra que muy
bien podría
servir de texto-guía
o de lectura complementaria en los cursos de
literatura nicaragüense
o centroamericana que se imparten en las aulas
universitarias de la UCA y la UNAN, con miras a
fortalecer y a incrementar la formación
humanística
de nuestros futuros representantes de la educación
superior en el país.
¿Periodismo
cultural?, obviamente que sí,
pero escrito con alta y decorosa propiedad
expresiva, y en este caso particular, el mismo
autor nos habla en su condición
de integrante actual de una de las más
recientes generaciones literarias de Nicaragua.
Es decir: Juez y Parte.
[tomado de El Nuevo Diario]
*poeta y ensayista
nicaragüense |