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Edwin Yllescas*
En 1990, la Dirección de Literatura de la
Universidad Nacional Autónoma de México, editó
dos libros de poesía nicaragüenses. Exedra,
es uno de ellos. Poco circuló en Nicaragua, y
dél nada se ha dicho. El tríptico nicasio, enano,
cojo, bizco le cayó encima con sus horribles y
regordetas manos. Enmudeció. A lo mejor, la
secta oficial estaba triste, muy tristemente,
viendo como caía el agua del sacro-santo imperio
sandinista.
Su autor, Erwin Silva, bajo, carnosos, oliváceo,
ex médico, ex catedrático, ex filósofo, se pudre
en las cerbatanas céntricas de Jinotepe. Un poco
lejos del cisandino territorio de las uvas. Pero
lúcido, lazerico, cargoso casi piedra en el
zapato, su infierno que nada perdona, excluye el
inframundo vitalista. Opta por refocilarse con
la suripanta verbal. Por eso a nadie debe
extrañar que, Exedra, como los libros de Roberto
Arlt, o Felisberto Hernández, mantenga intacta
su propuesta estética frente al cardenalismo y
el carlosmartinisno rampante de los años ’80.
Contra el matrimonio Pound-Coronel y Pound-Cardenal,
(el verso libre y la canción profana convertidos
en maqueta; Nicaragua, italianizada por la
poesía norteamericana del Siglo XX) Exedra
intenta otros registros. Otro trastear sobre el
brazo de la poesía nicaragüense. Propuesta
consciente, Silva sabe que su fusilería dispara
contra el último gran nutriente de la poesía
nacional. La poesía norteamericana del Siglo XX.
La pregunta <>, condensa, a mi parecer, lo
grueso de su parada. Hay en Erwin Silva una
obsesión delirante pero racional sobre el cómo
decir cualquier cosa que se diga, que todo lo
dicho por él, se convierte en sucesivas
interrogaciones del lenguaje. Ay, triste del que
un día en su esfinge interior...
<> primer término de la ecuación, enuncia un
decir nunca acabado, un decir que siempre está
buscando la forma de decirse. Recae sobre el
lenguaje. El segundo término <> se pregunta por
el sujeto del lenguaje. Recae sobre la materia a
expresar. En la conjunción de ambos términos
surge un rarísimo palacio de malaquita. Un
lenguaje abismado en los anillos y arandelas de
la mitología greco-latina que, Silva entiende
como valido para la expresión de lo intimo.
Exedra,
pues, querido ciútico, no se propone a sí misma
como un sistema expresivo cetrificado en el
establishment. La expresión en desarrollo,
el decir no atascado en su propio decir, libre
de su propio atolladero verbal, es su verdadero
empujón a la poesía contemporánea nicaragüense e
hispanoamericana. Silva se ha construido su
endriago personal: el lenguaje. Su lenguaje. Un
lenguaje en sumo extraño y reacio a lo habitual
nicaragüense en la poesía. Arisco a cualquier
querencia idiomática o geo-histórica con el
nicaragüense sol de encendidos oros. Toda
escritura es traición. Y Exedra, espacio
verbal semicircular desprovisto de techo, allá
lejos, arriba titilante enciende cleopompos y
heliodemos, algún véspero al cabezón de Sébaco.
Esto deja al lector (sí lo hubiere, si no fuera
el desalmado hipócrita lector nicaragüense)
frente a una de las búsquedas expresivas más
curiosas de la poesía hispanoamericana de los
últimos veinticinco años. Traición a la
continuidad en la ruptura, Exedra vive la
tragedia del lenguaje previamente condenado.
Toda respuesta a esa búsqueda es su negación. En
ella, todo lenguaje se vuelve anti lenguaje.
Si por la vertiente de lengua española, se
buscara en la poesía contemporánea, otra
expedición tan riesgosa como Exedra, (aunque
disímiles en todo o sólo unidas por la audacia
expresiva) habría que recalar en Lezama Lima y
Guillermo Rothschuh Tablada. En el insuperable,
inadvertido e insospechado Quinteto a Don
José Lezama Lima. En otras voces, otros
ámbitos, aunque el producto o producción final
sea diferente, no estorba pensar en Cavafy,
Giórgos Seféris, o la poesía griega
contemporánea. Todos parten de un sujeto-objeto
helenizado.
Ahora es el año 2000, y algunos escritores y
escritoras de las tres décadas finales, definen
ya el nuevo polivalente rostro de la poesía
nicaragüense. Sin desechar una herencia domeñada,
ella junto con otras del Continente Americano,
constituye hoy, la nueva poesía de lengua
española.
Exedra, Serie La huerta. Ediciones
UNAM, México.
[tomado de El Nuevo Diario, mayo 2000]
*poeta,
narrador y ensayista perteneciente a la
Generación del 60. |