Perseguidora será mi nombre

Francisco Ruiz Udiel*

Comentarios acerca de Helena Ramos y su poesía

Helena Ramos, poeta nicaragüense de origen ruso es la mayor promotora de la literatura femenina en Nicaragua, cada escritora tiene una breve historia, desde acosos literarios, llamadas y secuestros por toda una tarde para exprimir ubres cerebrales. Alguien por cariño le llamó “La Perseguidora de sueños” como Jhonny Carter o de genios latentes que no comercian con aplausos. Es que ella absorbe siempre los relojes en blanco.

Pero su oficio no sólo incluye promover, sino vocación adyacente de hacedora de palabras. A finales del año 2003 publicó su primer poemario Río de sangre será mi nombre (Managua, Editorial CIRA). El libro está estructurado en cinco partes: Halomancia, Estrellas fijas, Desolvidándose, Río de sangre será mi nombre y Todas hieren. Desolvidándose obtuvo el primer lugar en el ramo de poesía del II Certamen Centroamericano de Literatura Femenina, convocado por el Consejo de Cultura de El Salvador.

Pero los premios no definen la poesía, si fuera así el número de charlatanes sería infinito.

Así, en la primera parte del libro, Halomancia, nos encontramos el poema Cantos Caprinos dedicado al autor de Insurrección Solitaria, recuerdo una vez me contó Helena que ella sí pensaba que la casa de Altamira estaba llena de espíritus. Entramos entonces en el primer foso del infierno y nos sumergimos ante un poema alegórico donante donde la imaginación no puede desprenderse de la actividad sonora y como en la obra de Antonin Albalat que nos invita a imaginar el sonido, igual Helena nos invita a poner los pies sobre los peldaños de la casa, embrujada-sin querer- donde los créditos de la retórica los tiene la inversión.

Y la bala

Ya perdió su sien.

(Cantos caprinos, Pág. 17)

Veo en la poesía de Helena una obra interactiva en el ámbito de la polisensa, insiste en la invitación de abrir sentidos y esperar que la palabra nos dirija hacia el objeto y sus efectos.

Amor ardía con rigor en una vela,

olía a silencio la leche

(Memoria de otoño. III, Pág. 22)

ESTRELLAS FIJAS Y DESOLVIDÁNDOSE

En la segunda parte del libro, Estrellas fijas, Matsuo Basho aparentemente logró incidir de manera acertada en la poesía de Helena, pues nos sorprende con los finales, haciendo una traslación del efecto pasivo al activo y como pasa en el poema de Octavio Paz, El mundo cabe en diez y siete sílabas y una choza, también ella lo logra a través de una imagen densa y con una siniestra belleza estéticamente prosopográfica

(...) porque no te encontraron

una mañana

a la orilla de la carretera

con una flor de sangre en el pecho.

(Te agradezco por estar con vida, Pág. 38)

Imposible no incluir el propósito de la existencia humana en la literatura, Joseph K ya levantó la mano hacia el cielo, buscando nada, acaso a un posible juez que pasó inventando desde el primer momento en que abrió los ojos, para llorar, amar, matarse a uno mismo; porque el nacer es ese acto lúgubre nos recuerda Pizarnik y lloramos al nacer pues sabemos que vamos morir (Ernesto Cardenal), pero cada quien tiene la opción de creer en el absurdo.

Sentado en una sandía, en este poema no hay nada que aclarar.

1x0=0

8 x0 =8

(...)

La nada convierte uno en nada

El Infinito vence la nada.(...)

Y continúa:

El nadir es un punto de esfera celeste

diametral-

mente

opuesto

al cenit

(Sentado en una sandía, Pág. 57)

RÍO DE SANGRE SERÁ MI NOMBRE

Seguiré con la cuarta parte del libro, y como prefiero ausentarme de los finales omitiré la última (Todas hieren), quizás los lectores, carteristas y vividores literarios se dignan a leer la obra.

En el Río de sangre la mujer se resbala, lenta, lenta, exhala, cae sin fuerzas, lucha, continua, sobrevive ante el acecho; la imagen femenina abre espacio en la cúpula social para exigir, denunciar, gritar, morder, extirpar, combatir ante la acostumbrada cultura fálica, y la mujer como el ser más afectado, se enfurece, llora de rabia…mas no se queja. Sólo se defiende.

(...)

-Garra doméstica, astuta-

(...) pero no sé rendirme,

(El acecho se abre como lata de conservas, Pág. 72)



A pesar de ello, el costo es alto:

La soledad me habla entre tus brazos

¿será más grande que la tuya

o es una sola?

(La soledad me habla entre tus brazos, Pág. 73)

Hacen falta más páginas para dar detalles de la obra, pero he decido algo, cederle la palabra a Helena Ramos.


*Escritor nicaragüense.

 

[tomado de "La Prensa Literaria", La Prensa, marzo de 2004]

 
 

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