Discurso, diálogo y temporalidad en el poemario Pleno Día de Ivan Uriarte

Carlos Midence

La singularidad con que se planta el poemario Pleno Día, del poeta nicaraguense Iván Uriarte, se puede sentir desde la iniciación de su lectura plena, más aún, se siente desde una lectura informal,por divertimento, por tarea evasiva o de forma repentizada dirían los músicos. Esto por que las estructuras combinatorias de sus vértebras o pivotes se sostienen de principio a fin o de fin a principio, y por que de manera recurrente y encantatoria todos los elementos presentes en él, devienen en experiencia poética, en realidades sentibles,aprehensibles y cenestésicas en el sentido de una internalización, de una experimentación entrañable y visceral que da fe de la mismidad del poeta, es decir, de una experiencia que indica que está en sí mismo. No obstante, Pleno Día, dejando a un lado ese corte cinestésico tan acendrado, también ejemplifica de manera concreta, lo que Paul Ricoeur de manera abstracta ha llamado Sí mismo como otro.

Uriarte inserta en esta obra un Pleno Día en el que alude a su paradisíaca infancia.Pero, de igual modo, habla de muchos plenos días en los que están presentes las más heterogéneas reminiscencias maternales, al igual que el nacimiento de sus hijos. Todo recubierto de un entorno en el que, el Sí mismo, pareciera ceder espacio al otro, que bien puede ser el mar, la sociedad, el orden establecido, los amigos,los hijos o lo natural en el sentido pleno del término.

Deriva de esto una cierta dualidad, un algo que escinde pero que a la vez une, mutúa, implica,alterna como las nociones de Ying y Yang que conforman la nomenclatura del Tao en el que se contradicen y a la vez se necesitan.

En Pleno Día, está la voz del poeta de hoy, presente y actual, pero, de igual modo está como en off, como en catacumbas la voz del niño-poeta Ivan Uriarte, en las que se demuestran y contraponen las dualidades a las que hacíamos alusión.Es, precisamente en esa dualidad comprendida y aceptada, que reside, más aún, la singularidad de Pleno Día.

Uriarte asume esa dualidad y lo hace desde sus orígenes. Una bifurcación que ha sido negada en Occidente y muy bien aceptada en Oriente como lo explican las conjunciones de Ying y Yang que mencionábamos anteriormente y que el mexicano Salvador Elizondo en su obra Farabeuf trata de armonizar con nuestras concepciones ontológicas.

La obra parte de un sostenimiento diálogico con la infancia. Entre esa regresión y el hoy, mediatizado por la metáfora, interviene la totalidad de la madre. Figura que a lo largo de la obra será aludida con su término primigenio de madre, desprovisto de las relaciones atributivas que conferirían a los versos un carácter menos impersonal, menos universal y perderían su matiz totalizante. Aunque la carencia de atributivos puede responder a la actitud dialogante del poeta con la madre.De igual modo, ese nutrirse de la infancia, que es el Pleno Día a que refiere el título,en un hoy ya realizado, coloca a la obra dentro de un circuito en el que la simbólica madre-infancia juega un papel destacado en lo que se refiere a las formas simbólicas mismas.

Toma papel relevante en Pleno Día, el hecho cotidiano junto a la madre y en el que se nota una realidad oscilatoria entre el ello y el descubrimiento del yo.Es decir, entre la complejización de las simultaneidades captadas espontáneamente por el niño, que parecen descabelladas al adulto y la rigurosidad reglamentaria de la adultez que el niño siempre supera con la imaginación.Una mujer está agachada mojando siempre el ladrillo de barro de la casa, dice su poema Recuerdos de Agosto, en otros versos dice :Madre sola a nuestro lado, o bien dice: Esta mesa ,madre, yace sola/ Jugabas como una niña, madre, dejándote arrastrar por las olas.Sin embargo, la madre en Pleno Día es una simbólica que va más allá de la madre del poeta para devenir en madre total, en madre lluvia, en madre colina, en madre tierra:El invierno encuentra a madre oculta en lo más profundo del corazón de la verdura. En verdad madre teje sueños dentro de la lluvia para continuar el verdor de las colinas.

Entonces, en pleno Día asistimos a una vastedad temática y estilística en el que se entrecruza el pastiche poético, la parodia, el intertexto y la multiplicidad de voces, todo ligado a un paralelismo en el que se funden tanto las preocupaciones ontológicas-individuales como sociales-colectivas.Hay, también méritos literarios ligados a la poesía de León Felipe, principalmente en el poema titulado:Algunas cosas que debes saber joven poetisa, o incluso se emparentaría aquí con la matriz jimeneana o con la propuesta de Nicanor Parra.Y en lo que respecta al diálogo Madre-poeta se refleja la nutriente de corte vallejiana.

Si atendemos el posicionamiento en el que Pleno Día se preocupa por las particularidades del poeta, podemos hablar de una sintomatología en el que intervienen rasgos de tradición edípicas y antiedípicas siguiendo la línea lacaniana del sicoanálisis y que luego sería mejor planteada por Gilles Deleuze en una magistral obra que, según Carlos Rincón, será la que inicia toda la corriente posmoderna de pensamiento.

En este sentido, Pleno día en el plano retrospectivo es una obra que eleva los signos a un nivel de máquina literaria según la teoría de Deleuze. En este poemario los cortes no sólo separan, sino que reúnen, y las disyunciones mismas se vuelven inclusivas, diría Lacan.Pleno Día produce y piensa los fragmentos desde una óptica en que éstos gozan de relacionalidad y diferencia con lo que hoy es al poeta.Sin embargo, sus referentes irán hacia una totalidad genética o genesíaca o hacia un todo que está por llegar.Bien hablaría su poema La ausente en la que el poeta dice: Un mundo invisible nos separa y nos junta/Tu rostro reflejado en mis días/ crece y difumina las horas y termina de esta manera: Conservo tus fotos / que nunca me reconstruyen la ausencia/ que cotidianamente reclamo/y que se duplica en esta grafía sanguínea/que te continúa y reproduce constantemente,en este poema el asunto se vincula a la dualidad ausencia- presencia, recuerdos e imágenes en abstracto y sanguinidad y cuestión linájica en concreto.

En los mismos versos se puede entresacar el asunto de las disyuntivas- inclusivas en el que la ausencia nos introduce en el estar-no-estar y en el que la memoria y la carne revierten o se tornan en elemento de la inclusión ante lo disyuntante.La fragmentización se completa, se vuelve unitiva a través de un mundo invisible, que no se ve, que separa,pero que a la vez une, totaliza y concretiza en el ámbito de la filiación.

El poeta conforma un poemario que deviene en ontológico con intervenciones en el rango de lo edípico universal o más bién en lo antiedípico que habla Deleuze. Este teórico afirma que lo edípico como forma de representación frecuenta todas las sociedades del mismo modo que lo hace el capitalismo, sin embargo, su tesis va hacia otro proceso de edipización en el que las figuras juegan un nuevo elemento que se vincula a lo que él llama La quiebra de los códigos y que se presenta como una idealidad enajenante en el sentido de las relaciones de orden familiar, triangular papá-mamá-yo, o bien familia-individuo-Estado.

Todas estas relaciones de las realidades anti o exo-edípicas como de igual modo llama Deleuze a su teoría, se dejan entrever en la obra de Uriarte desde el mismo momento en que dialoga con su infancia y que, en esa infancia misma la madre juega un papel preponderante. No obstante, recordamos que la madre en Uriarte es su madre y a la vez otras madres, incluso puede ser madre-sociedad, madre-nación.No en vano afirma: Por eso madre le dio al mundo verdaderas proles/que alguna vez fueron tímidos párvulos y, que después sobrevolaron vastamente las geografías históricas del mundo.

Planteada de esta forma la tramatización de Pleno Día encontramos en él un acercamiento al asunto de la máquina social desde el lado escriturario. La máquina literaria enviste a la máquina social que vuelve pieza del engranaje a edipo y lo convierte en edipo-súbdito, en edipo-sometido.Bien, sus poemas Bussines Antropology y niños vacuos, en los que la máquina literaria entra en la máquina cultural para develizar el sentido de homogenización, enajenación e incluso despersonalización total lanzadas al ambiente por la máquina mass-mediática, entrando aquí a las conflictualidades de transculturación, culturas híbridas, cultura light o industria cultural, categorías acuñadas por Mcluhan, Teodoro Adorno entre otros y que, en el cuerpo de pleno día, son llamadas vacuedad,cultura muriente del Show bussines internacional o bién una Disneylandia de estudios televisivos baratos.

Pese a que el eje fundamental de la obra es la madre, los hijos aparecen como un elemento que pulsa el equilibrio de la triangularidad edipizante, surgen de una nueva mujer que es aludida sólo por el parto, y cuyos nacimientos encadenan la obra hacia una ciclicidad permanente ya avizorada por Nietzsche. Los hijos, en Pleno Día, son los puntos suspensivos de los que habla Manolo Cuadra. Los amigos, de la parte de Pos-data que es uno de los apartados de la obra, al igual que la sociedad y sus fenómenos devienen en el otro que planteábamos al inicio del trabajo.

Así Uriarte conforma Pleno Día entablando un diálogo con su infancia, con madre, o más bien con las madres, con los amigos y con otros elementos que no se vuelven simple escenarios, sino que son sujetos poetizables en el marco de poetización que Heidegger le atribuye a la elementalidad casuística. Pues el mismo Heidegger afirma que la poesía es el lenguaje primitivo de un pueblo histórico y que es, a la vez, el fundamento que soporta la historia, englobando en estas frases la totalidad de los elementos y sujetos mismos.

Pleno Día confirma una historia individual: la de su autor, pero de igual modo fundamenta la de su contexto, la de su tiempo, para soportar tal fundamentación basta aquel aforismo de Levis Strauss en el que el antropólogo genial afirma que: quien dice hombre dice lenguaje y quien dice lenguaje está diciendo sociedad, a esto le agregaríamos que quien dice estos elementos, está diciendo poesía e Ivan Uriarte y su poemario Pleno día están aquí para demostrarlo. 

(Trabajo leído como presentación en el palacio nacional de la cultura el día viernes 11 de febrero del 2,000)

 
 

Página principal
Homenaje | Diccionario | Tribute
Poesía peregrina | Antología |
Editora:
Yolanda Blanco | Archivo fotográfico: Raúl Quintanilla|

Correo | © 1996-2005 Dariana