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Entrevista con Milagros Palma
Ximena Ramírez González
Conversaciones con la doctora en antropología y
literatura Milagros Palma, mujer brillante con
múltiples estudios en París.
Radicada desde hace largos años en Francia, país
en el que se ha destacado tanto como antropóloga
como escritora y editora de revistas.
Actualmente es la Directora de la sección en
español de Indigo Editores. Descubramos de sus
propias palabras de dónde viene esta gran
intelectual y cuál ha sido su trayectoria.
Soy de León, me fui por primera vez a Francia
después de mi bachillerato, a estudiar en la
“Ciudad Luz”, ese era mi sueño desde pequeña,
soñaba con París. Me fui, pasé primero por
Chicago, porque tenía familia allá. Hay una
tradición de migración de mi familia hacia los
Estados Unidos, especialmente a California y
Chicago. No me quedé como lo hacían mis otros
hermanos. Me fui para Paris, donde tengo un
hermano que se había ido antes. Nosotros tenemos
unos orígenes lejanos franceses y eso continuó
funcionando en la cabeza nuestra y me fui
siempre con esa idea de estudiar allá, porque
para mí, Paris era lo que me atraía. No sé
porque, había una canción que cantaba desde
pequeña, “París cuando pasa el río suena por los
puentes de París”... Llegué a París sin conocer
del todo el Francés. Comencé en la Alianza
Francesa, seguí todos los cursos necesarios, lo
aprendí rapidísimo y sobre todo era un francés
escribiendo, leyendo, que fue ya una forma
bastante completa, no era un francés de calle.
Eso para mí fue importantísimo más tarde, por un
lado porque pude hacer mis estudios. Comencé a
estudiar química, mi sueño era ser astrónoma. No
lo logré porque el nivel de estudios aquí en
Nicaragua no correspondía al mismo de Francia.
Para mí fue un fracaso terrible. Finalmente me
dediqué a estudiar Literatura, comencé a
estudiar Español, a descubrir mi propia
lengua, sus raíces, todos los aspectos del
idioma. Fue un gran enriquecimiento y un
descubrimiento importante. Llevaba estudios
paralelos de literatura y lingüística. Obtuve
licenciaturas en Español, en Literatura, en
Lingüística, saqué Maestría en ambas y por
último en la maestría tuve una opción para hacer
un poco de lingüística y eso es lo que me va a
llevar más tarde a la antropología.
Maravilloso el recorrido intelectual de Milagros
Palma cómo se fue haciendo un camino en el que
unas materias llevaban de una manera casi
natural, espontánea, a otras.
Nunca me imaginé que yo podría estudiar
Antropología, porque estaba metida en la
Literatura y después en la Lingüística. La
lingüística me abrió ese espacio en la Etno
Lingüística sobre la visión del mundo a través
de la lengua, porque en realidad la lengua es la
que codifica toda la realidad. Así llegué a la
antropología y mi tema para el doctorado en
antropología, el título exacto de mi tesis fue:
“La dimensión mítica, la tradición oral en
Nicaragua”. De ese libro resultó “Senderos
Míticos de Nicaragua”, que fue mi primer libro
que se publicó en Nicaragua, hace 15 años.
Anduve aquí investigando, haciendo mi trabajo de
campo, regresé con mi esposo que es un pintor
francés y con nuestro hijo mayor que tenía seis
meses. Me apasioné por todo lo que es el teatro
procesional aquí en Nicaragua, todas esas
manifestaciones culturales en torno a la
religiosidad popular y comencé a recopilar todo
eso, hasta que tuve una cantidad enorme de
documentos y después me puse a redactar esa
tesis, al mismo tiempo que trabajaba en la
UNAN, Español y en la UCA, Antropología.
Trabajando ambas ciencias al mismo tiempo.
El Lenguaje es importante para entender toda la
visión del mundo en la sociedad y en
Antropología se estudia eso desde el punto de
vista cultural. Preparé mi tesis, nos fuimos de
nuevo en 1977 a París. Presenté y aprobé mi
tesis en el 78. Decidimos regresarnos a América
Latina. Todo lo que había hecho era para
regresar a mi país, trabajar como una
profesional y decidimos venirnos a un país
cercano a Nicaragua mientras la situación se
organizaba mejor y nos fuimos para Colombia, en
ese país comencé a trabajar como antropóloga. Me
mandaron a un proyecto en el Amazonas y me metí
con los indios Letuamas, los Tucanos y con los
estudiantes haciendo trabajo de terreno. La
Lingüística me ayudó mucho para mi trabajo de
elaboración de cartillas para los indios, en su
propia lengua, con sus propios mitos y ahí
descubrí una dimensión mítica completamente
diferente de la que había descubierto aquí en la
tradición que yo más o menos conocía, que son
los cuentos, las leyendas aquí en Nicaragua. Ahí
comienza mi trabajo de escritura ya menos
académica, me di cuenta que había una cantidad
de mitos que eran importantes codificarlos,
ponerlos por escrito porque pertenecían solo a
la tradición oral. Comencé a hacer un trabajo
más dedicado, encaminado al gran público, darle
a conocer estos mitos. Comencé con mi primer
libro que salió en 1980 “Palabra Mística de la
Gente del Agua“, desde entonces entro en la
dimensión mítica todo el tiempo, mestiza,
indígena y después va a aparecer un tema que él
mismo va a surgir de las investigaciones. Saqué
un segundo libro “El Cóndor Dimensión Mítica del
Ave Sagrada”, este libro se reeditó aquí en
Nicaragua en el 83, salió por primera vez en el
82 en Colombia.
Nos venimos a Nicaragua a finales del 82, en el
83 salió en una edición pequeña que lo
presentamos en la “Yerbabuena Libro Café”, que
era el lugar más intelectual de Managua,
maravillosamente dirigido por su madre Ximena,
Myriam Hebé, a quien todos amamos con su clásica
“Locura Azul”! Después publiqué otro libro que
es “Los Viajeros de la Gran Anaconda”, que fue
mi trabajo de varios años en el Amazonas, es un
libro bellísimo además porque mi esposo pintaba
lo que yo contaba, nos combinábamos como un
binomio perfecto, así comenzó otra dimensión de
nuestra vida profesional. Abordé en mis libros
el teatro callejero y fui trabajando sobre los
mitos, ellos me sugirieron un tema que era
evidente y a fuerza de trabajar lo logré captar,
que era la problemática de género, lo femenino,
lo masculino. Yo no tenía nada preconcebido en
relación con la teoría feminista o de género,
ésta estaba todavía muy en sus inicios y yo tuve
una formación principalmente a través de Levy
Strauss y de los grandes estructuralistas de la
época, en lingüística, antropología, literatura,
pero todavía no había llegado ese tema que
actualmente es
imprescindible.
Comencé con mi primer libro, porque vi que los
mitos siempre hablaban del tema de las Amazonas,
de un matriarcado, de una época en que las
mujeres tenían el poder y que los hombres vivían
oprimidos como en la actualidad en esas
sociedades, tema que aparecía en casi todas las
mitologías, era recurrente. Hice el libro “La
Mujer es Puro Cuento”, el cual me permite
mostrar que por un lado existe ese mito pero que
al mismo tiempo es una manera de decirle a los
hombres que tengan cuidado, porque nadie impide
a las mujeres tener el poder, el poder que
tienen los hombres en esas sociedades, que es el
poder político, económico, militar, religioso,
simbólico, etc., que lo único que permite que
ellas estén en una posición de inferioridad es
el poder de los hombres y su vigilancia
permanente manejando todas esas estructuras,
porque ellas cuentan cosas del mundo que es muy
lindo, muy ingenuo. Pasé de un tema que era el
problema de la identidad del mestizo que
aparecía de manera permanente en los cuentos, en
las leyendas, en los mitos, con los indios en el
Amazonas, a trabajar directamente en el tema de
lo femenino y después hice otra tesis de
doctorado, “El Discurso de la Dominación
Masculina en la Tradición Oral en Nicaragua” y
de eso resultó mi libro “Nicaragua y las Once
Mil Vírgenes” que salió publicado en Colombia en
1989. Ese libro me permitió entender toda la
tradición como juega un papel en el
mantenimiento de un orden arcaico en relación
con los géneros. Es decir como se mantiene un
imaginario que tiene como cierta inmovilidad en
lo que respecta a la evolución del concepto de
lo femenino y lo masculino, se mantienen
estructuras arcaicas y eso está jugando un papel
importante porque el mismo teatro, la misma
cultura popular es muy activa en realidad.
Después continué tratando de comparar diferentes
sociedades buscando entender como finalmente se
construye lo masculino y lo femenino, porque yo
entendí en esas investigaciones, que lo
femenino y lo masculino eran construcciones que
se hacían a partir de la existencia de
diferencias biológicas y esas construcciones
permitían construir una jerarquía y por supuesto
poner en posición de superioridad a los hombres
y en inferioridad a las mujeres. En 1984 volví
con mi familia a Paris, continué escribiendo “El
Gusano y la Fruta”, pasé 11 años en Paris,
viajando a Colombia y México, sin venir aquí a
Nicaragua.
Milagros, cómo surge la idea de crear una
editorial?
En esa época pude llevar a cabo un proyecto que
para mí era importante, precisamente crear una
editorial en París, parecía una locura porque
soy mujer y extranjera. Además el mundo
editorial es parte de la élites francesas, y
además iba a tocar unos temas que le pertenecen
a los franceses hombres. Me rodeé de gente capaz
que me apoyó, para poder continuar con un tema
interesantísimo ver como las mujeres planteaban
el problema de la desigualdad, de su posición
social y también para resolver un problema
personal que era el problema de mis libros,
estando en Francia y escribiendo en Español, era
difícil que me publicaran al igual que a muchos
latinoamericanos, me tocó crear esa editorial
para responder a varias necesidades, unas
necesidades intelectuales y otras personales,
fue muy difícil al comienzo crear una editorial
donde hay como cuatro mil editoriales. Me lancé
a ese proyecto con libros de autoras francesas
sobre temas específicos en los temas de la
relación de género, para mostrar a través de
esos libros con una línea bien clara, cuál era
el proceso de emancipación ideológico de las
mujeres a través de la historia.
Esa línea así no se había trabajado en Francia,
se habían trabajado los temas feministas, la
producción de ideología sobre todo y después al
cabo de cierto tiempo ya comencé a trabajar
sobre temas de mujeres latinoamericanas, pero
más que todo en el aspecto de la creación, no el
de producción de teoría porque había muy poca,
todavía sigue habiendo muy poca teoría por parte
de las mujeres latinoamericanas, pero si había
que apoyar el proceso de creación, me parece que
es muy importante porque el espacio de la
escritura es un espacio privilegiado de poder,
elitista, muy prestigioso y que las mujeres no
estuvieran en ese espacio eso demostraba
exactamente la posición de las mujeres en la
sociedad. Me pareció importante lanzar dos
grandes premios: El “Sor Juana Inés de la Cruz”
y el “Gabriela Mistral” y no solo que las
mujeres premiadas, por un lado que fueran lo
mejor que pudiéramos sacar, porque en realidad
no conocíamos a nadie, ni las personas que me
colaboraban, ni yo misma y la idea era poder
como dinamizar un poco toda una actividad
intelectual que se estaba dando en América
Latina, es decir estaba muy relegada,
marginalizada y sobre todo ponerla en espacios
importantes comerciales, trabajar con las Ferias
Internacionales del Libro, aquí en América
Latina, poner ahí a las ganadoras, lanzarlas
desde Paris, anunciar sus nombres, que aquí
tuviera repercusión. Ha sido un fenómeno
interesantísimo, porque desde entonces hemos
sacado autoras best sellers y ya los premios
verdaderamente ocupan un espacio muy importante
en América Latina, la gente responde, nos
escriben, participa, el nivel de convocatoria es
extraordinario, porque contamos con el apoyo de
las agencias internacionales, por relaciones
personales sino porque era un premio que salía
de París. Es casi un privilegio y lo
aprovechamos para poder promover a nuestras
autoras, que además son autoras de gran calidad
porque lo que a mí me ha interesado más es
mostrar que existe la excelencia en las mujeres.
Precisamente eso es lo que le ha merecido a
Milagros Palma reconocimientos de diversos
organismos entre ellos de la UNESCO, Mención
Honorífica Premio Internacional José Martí 1999,
por su labor en pro de la valoración del
patrimonio pluricultural de América Latina y el
Caribe en consonancia con las enseñanzas del
Maestro de América José Martí...
Nunca me esperé un reconocimiento por que he
trabajado sobre todo por las mujeres y además
creé premios para mujeres. Esos premios por
supuesto los he creado para otras mujeres.
Ninguno de mis colaboradores y colaboradoras
puede pretender presentarse. A mí me extrañó,
pero lo que pasa es que José Martí es un
pensamiento muy moderno, en relación con la
mujer, con la educación, con el problema
racista. Conocía muy poco de José Martí, comencé
a leerlo y me dí cuenta de su extraordinaria
riqueza. Me siento satisfecha. Fue una gran
sorpresa. Los premios por lo general son premios
que se convocan al público en general, pero por
lo general, siempre han sido los hombres quienes
han salido premiados, de vez en cuando una
mujer.
El premio Sor Juana Inés de la Cruz existe desde
1993 y el Gabriela Mistral nació en 1995, ya
hay una buena cantidad de mujeres acreedoras de
ambos.
Por ejemplo, acabamos de declarar el 3 de enero
a la ganadora del Gabriela Mistral 2000 que es
Martha de Arévalo una poetisa que es un
monumento de la poesía latinoamericana, este se
va a entregar en la Feria de Libro de Bogotá en
Abril. Ya lanzamos la nueva convocatoria para el
2001. La idea es que estos premios de alguna
manera puedan quedarse en América Latina, por el
momento hemos dejado el Sor Juana Inés de la
Cruz que se quedó en México, ahí se está
convocando, están haciendo lo que nosotros
hicimos durante cinco años, sosteniéndolo
económicamente, promoviéndolo.
¿Cómo se autofinancia, cómo hacen que esto sea
comercialmente viable y recuperar los fondos
suficientes para hacer premios que sean
atractivos?
Es una lucha. Primero a mi me pareció que era
muy importante ofrecer, dar como premio la
publicación del libro en Francés, en el caso del
Sor Juana Inés de la Cruz. Es muy costoso. Lo
que nosotros sostuvimos durante cinco años fue
algo que superaba nuestras posibilidades, pero
que lo logramos con ayuda de la UNESCO, de
instituciones y fundaciones. Después el premio
se volvió tan grande porque los escritores
comerciales compraban los derechos, por ejemplo
en caso de los best sellers volaban, lo
acabábamos de anunciar y ya nos estaban pidiendo
la compra de los derechos de autor. Y publicaban
el libro en español. Es decir el libro tenía más
impacto en América Latina que en Francia. Lo
mágico de Paris es que de ahí sale la promoción
y ya nadie lo puede parar. Eso es algo que no
había pensado que sucedería. El caso de Marcela
Serrano para citar un nombre, se volvió un
personaje que nosotros lanzamos, desde el
comienzo fue un éxito comercial, la Feria misma
pudo conseguir fondos no solo para las
actividades de premiación que son muy costosas,
sino toda la promoción del premio y después él
solo camina porque tiene varias editoriales que
están esperando para ver quien salió premiado y
entonces ya se autofinancia él mismo. Lo mismo
sucede con el Gabriela Mistral, es un premio que
corona, que da el reconocimiento a toda la obra
de una autora, por lo general mujeres mayores.
Eso lo hice con los nombres de los premios que
son nombres de mujeres. El premio Gabriela
Mistral todavía lo estamos sosteniendo nosotros
en París. Hay un evento en la Casa de América
Latina, hacemos la declaración del premio y
después aquí se hace la premiación en Colombia,
como para darle aún más realce hasta que crezca
y sea verdaderamente institucionalizado, que no
haya nada que lo detenga.
El mensaje final de Milagros Palma para los
lectores y las lectoras de Páginas Verdes?
A Páginas Verdes mil éxitos
a sus miles de lectores decirles que las mujeres
tienen que seguir luchando para poder sacar
adelante también a los hombres. Eso es muy
importante. NO creo que las mujeres salen solas,
sino que todos van juntos y que hay que seguir
unidos para alcanzar relaciones nuevas en esta
sociedad que se está moviendo bastante.
[tomado de Páginas Verdes] |