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Antología
de poemas sobre la vieja Managua
Para quienes habíamos pasado la
adolescencia aquella noche fatídica del 22 de diciembre de 1972, es difícil
aceptar que han transcurrido ya 30 años.
Para los que todavía eran niños, aquel terremoto que alteró la
fisonomía de Managua y marcó un nuevo rumbo para nuestra Historia, quizá
parezca más lejano.
La destrucción del casco urbano
de la vieja Managua (es decir, la que se desarrolló entre los terremotos
del 31 y el 72), reubicó nuestros recuerdos y vivencias anteriores al
sismo, en un entorno que ya no existe.
Esto ha generado una ola de nostalgia no sólo por la juventud
perdida, sino por aquel mundo que sólo vive en nuestra imaginación.
La nostalgia por los “tiempos mejores” suele surgir después de
los 50 años de edad, cuando el paso de los años ha limado las asperezas
del pasado y contraponemos nuestros logros y circunstancias a los sueños
e ilusiones juveniles. Así
se explica, en parte, la gran cantidad de poemas sobre la Managua
preterremoto escritos por nicaragüenses nacidos en las décadas de 1930 a
1950. Los poetas de la diáspora
añaden a la visión de la ciudad destruida, la de la patria perdida.
A toda década le llega su hora y
es probable que, en el futuro, la de 1980 sea despojada de su progresivo
ambiente totalitario (sin cortapisas para el poder omnímodo del Estado),
dando paso a una visión romántica de una época en que –desde
cualquier bando en que se militara-, el bien y el mal parecían claramente
delimitados y se tenían convicciones profundas (el debate se planteba
entre el estado de derecho y las propuestas maximalistas, como vías de
solución a los problemas del país).
En esta breve antología, hemos
incluido poemas escritos antes y después del terremoto, abarcando una
gama de autores que va desde los consagrados (Martínez Rivas, Cardenal…)
hasta los más jóvenes, cuyos únicos recuerdos de la época son imágenes
borrosas extraídas de la infancia.
Franklin Caldera
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