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MANAGUA/MAYO
Carlos Martínez Rivas
(1924-1998)
Atardecer
eléctrico las calles
los
relámpagos al pasar delante
de
las casas con las puertas abiertas
las
muchachas sentadas en la acera
meciéndose
los radios encendidos
y
la música repentinamente
cortada
por un rayo una chispa
una
pausa y el trueno el viento el polvo.
MANAGUA
6:30 P.M.
Ernesto Cardenal (Granada, 1925)
En
las tardes son dulces los neones
y
las luces de mercurio pálidas y bellas…
y
la estrella roja de una torre de radio
en
el cielo crepuscular de Managua
es
tan bonita como Venus
y
un anuncio ESSO es como la luna.
Las
lucesitas rojas de los automóviles son místicas
(el
alma es como una muchacha besuqueada detrás de un auto)
TACA BUNGE KLM SINGER
MENNEM HTM GOMEZ NORGE
RPM SAF OPTICA SELECTA
¡proclamaba
la gloria de Dios!
(Bésame
bajo los anuncios luminosos oh Dios)
KODAK TROPICAL RADIO F & C REYES
en
muchos colores deletrean tu Nombre.
“Transmiten
la noticia…”
Otro
significado no lo conozco.
Las
crueldades de esas luces no las defiendo.
Y
si he de dar un testimonio sobre mi época
Es
éste: Fue bárbara y primitiva
pero
poética.
VERANERAS
EN EL CENTRO DE MANAGUA
Raúl Elvir (1927-1998)
Si quieres gozar este año mirando
veraneras
no será necesario que vayas a
Chontales.
Cruza por el centro de Managua ahora
en noviembre
para que las veas a millares.
Donde antes brillaban las joyas
en los escaparates de la 15 de
septiembre
allí están ellas.
Donde los niños se gozaban viendo
juguetes navideños
allí están ellas.
Donde antes era Tienda Alicia
El Jardín de Modas
Joyería La Princesa
Casa Pellas
Dreyfus
allí están ellas.
Forman legión.
Innumerable ejército de cabecitas
rosadas, lilas o azules
cubriéndolo todo.
Se suben a los hierros retorcidos de
las ruinas
escalan resquebrajados muros
festonean el pilar solitario
disimulan la columna rota
avanzan en tropillas audaces
se atreven hasta con el asfalto
hacen florecer el concreto
embellecen la desolación
cubren el rostro muerto de Managua.
Piadosas manos que Dios envía
día y noche tejiendo
en apresurado silencio
la mortaja que nos libre
del impudor de la muerte.
COLÓN
Y CEMENTERIO
Edwin
Yllescas (Managua, 1941)
Unos
bajan para la pensión.
Otros
suben para el cine.
La
gorda regresa del mercado.
Las
mecanógrafas van y vienen.
Yo
espero a la chica de Sears.
Pasaron
buses de Colón.
Buses
del Cementerio.
San
Miguel y Altagracia.
Todas,
menos Silvia.
Sólo
una larga fila de bujías.
De
charco en charco, miles de Silvia.
FROM HERE
TO ETERNITY
Dónde
estarás ahora como la Juana de Michaux
encerrada
entre cuatro paredes
pensando en
Sinatra,
Monty,
Lancaster,
Borgnine.
Cine América
Managua
siete de
diciembre
de 1957.
FUGACES,
INTERMITENTES
Vidaluz Meneses (Matagalpa,
1944)
Fugaces, intermitentes,
las luces de los automóviles me
deslumbran
a través de la ventanilla del pequeño
bus
que nos transporta de la oficina.
Recorremos Managua de noche,
unas veces atravesando silenciosos
barrios residenciales
y otras, bordeando el Mercado Boer
que semeja un campamento gitano
con sus lonas y sus fuegos bajo el
sereno.
A esta hora recuerdo
cómo se le humedecen los ojos a mi
madre
cuando lee mi poema.
A esta hora, madre, yo también,
ansiosa de estrechar a mis hijos,
retorno al hogar.
(de “Llama Guardada”, 1975)
LA
ÚLTIMA BANCA DEL PARQUE DARÍO (Fragmentos)
Prosema de Jorge Eduardo Arellano (Granada, 1946)
Se
reunían en una banca del Parque Darío; desde allí se mira la cúspide
plomiza del Momotombo, el lago inmenso bajo el horizonte y la península de
Chiltepe entre las palmeras y los postes de luz, las lanchas ancladas junto
al muelle de cemento y las garzas volando a ras de la costa enzacatada donde
quedaba el viejo hipódromo; siempre al norte se
alza el edificio del Ferrocarril del Pacífico de Nicaragua de dos pisos con
su caseta de tejado rojo y sus ventanas de estilo romántico, la carrilera,
un techo de zinc ensarrado, varios vagones en desuso y el Malecón nuevo que
atrae a los niños con su rueda de Chicago, “caballitos” y demás
diversiones.
En
el este se admira el Club Managua con su césped recién cortado, nítido; y
al sur la Plaza de la República, escenario de la Procesión de Varones Católicos
del Primero de Enero, de las Fiestas Patrias el 14 de septiembre y de las
permanentes manifestaciones políticas; la Catedral al fondo con patio
trasero, refugio de mendigos y tuberculosos; el Palacio Nacional, cita
rutinaria de senadores y diputados atentos a las consignas; y, dentro del
Parque Central, ya sin sus alamedas de mangos, la oficina de Turismo –moderna
e ineficaz-, la Biblioteca Infantil –sin niños-y el Templo de la Música
--con su Venus esculpida sobre la cumbre-- donde los domingos por las tardes
la banda de la G.N. ofrece conciertos, sobre todo los valses del compositor
nacional José de la Cruz Mena.
(Siempre
dentro se ven vagos, taxistas, lustradores, viejos leyendo periódico,
parejas abrazadas, fresqueras sirviendo tiste, semilla de jícaro; grupos de
colegialas, un señor de saco, niños, chavalos, jóvenes, hombres, señoras,
regresando de fracasar, visitar, comprar, cobrar, pasear, comer).
En
el oeste queda el Palacio del Ayuntamiento, cuya fachada recuerda la del
Partenón griego; y, unos metros al noroeste, el Parque Frixione y sus
amplias avenidas llenas de hojas y transitadas de patinadores y muchachas en
bicicleta, de pantalones, bajo los almendros.
Esto, pues, se observa desde el Parque Darío: un volcán, un lago,
un club social, una Catedral, dos palacios, tres parques.
MANAGUA
Daisy Zamora (Managua, 1950)
El
monte está crecido entre las casas.
Las
corrientes arrastran desperdicios por las calles.
Nuestros
recuerdos
perdieron
su antiguo telón de fondo.
…En
verdad que tu destino ha sido cruel, Ciudad.
Tus
despojos insepultos solamente han logrado
multiplicar
los zopilotes y los buitres.
MANAGUA
Yolanda Blanco (Managua, 1954)
Dios! pesan tu corazón en balanzas
ordinarias
y tus cosas las proclaman las bocas
ordinarias
No!
De la oscurana confusa
y del hablar agitado
surgirás de la noche
trayendo flores en las manos
Fluyendo del lago
del robusto lago
alagándote
halagándote
alargándote
hallándote
entera
nuevamente
y toda, Managua.
Managua, 1974
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